José
Julián Martí Pérez ingresa al colegio San Anacleto, en Avenida Simón
Bolívar (Reina) No. 113 esquina a San Nicolás, en el capitalino
municipio de Centro Habana, que dirigía Rafael Sixto Casado y García
de Alayeto (1834-1870).
Recordar aquella época en la vida de Martí es tanto como empezar
a anotar en su historia triunfos y honores. Fue el primero en todas
las clases; el alumno predilecto de todos los profesores; el que,
con modestia, ganaba los premios, y era, por su bondad y talento, el
hermano más que el compañero de sus condiscípulos. Fueron sus
íntimos Fermín Valdés Domínguez y Eduardo F. Pla.
San Anacleto era una escuela criolla, de tendencia liberal, que
preparó a sus discípulos en los idiomas modernos (inglés y francés),
y los entrenó para asimilar ideas nuevas, entre ellas el estudio de
las ciencias, y contaba, incluso, con la instalación de un pequeño
telescopio para lograr en los alumnos una educación más completa.
En este centro Martí terminó sus primeros estudios, y la foto con
su medalla (1862), es adjudicada a este lugar y tomada en el estudio
fotográfico de Esteban Mestre.
Otro elemento rescatado del olvido es la publicación y difusión
en el país del Álbum de los niños, periódico infantil
dirigido por el español Manuel Zapatero y que ve la luz semanalmente
entre 1858 y 1861. Es rico en estampas costumbristas, narraciones,
fábulas, poesías, biografías de niños y hombres célebres, versiones
de cuentos de Perrault, artículos de divulgación científica, entre
otros temas.
Los alumnos de San Anacleto, entre ellos Martí, accedían a su
lectura, pues ese centro fue uno de los suscriptores de la
publicación.