Venta por bonificación para damnificados

Una acción para agradecer y colaborar

Germán Veloz Placencia

HOLGUÍN.— En el Saito de Barajagua, asentamiento del municipio de Cueto, las personas damnificadas por el huracán Sandy revelan satisfacción por la oportunidad que les ha dado el Estado al asumir el 50 % de los gastos en los que incurran por la compra de materiales de construcción.

Foto del autorDecenas de personas fueron atendidas en el Punto de Venta de Barajagua desde el primer día de aplicación del beneficio concedido a los damnificados.

Ángel Román Domínguez, un campesino de enérgicos gestos y rápido hablar, dijo con satisfacción que gracias a un dinerito que tenía guardado pudo adquirir diez tejas de fibro, cada una a 52 pesos con 50 centavos.

"Presenté la certificación de los daños de mi vivienda a la comisión que analiza los casos y los compañeros del Punto de Venta me entregaron lo que necesitaba. Esta misma tarde estoy arreglando el techo", afirmó convencido. En su opinión, la acción del Gobierno es un gesto muy humano al que se debe responder con agradecimiento y colaboración. "Ahí están mi carreta y mis bueyes para apoyar a los que necesiten transportar los materiales que compren en efectivo o con la ayuda de créditos y subsidios. La Revolución es la primera que nos enseña a ser solidarios".

La directora de la Escuela Primaria de la localidad, Yanilsy Matos Salazar, quien a pesar de ser damnificada no ha desatendido sus labores, explicó que hizo los trámites para obtener un crédito, pues necesita 20 tejas para el techo de su vivienda. "La compañera del Banco me atendió con mucho esmero, espero que, en las próximas 24 horas aprueben mi solicitud".

Gracias a la actitud y la disposición de los trabajadores que integran las comisiones de atención a los pobladores afectados, se han viabilizado los trámites que se exige en estos casos.

A Lidia Verdecia Hernández, trabajadora de la Sucursal 7081 del Banco de Crédito y Comercio no le molestó dejar su habitual puesto de trabajo para instalarse provisionalmente en Barajagua, al lado del Punto de Venta de materiales. "Simplemente hay que ponerse en lugar de los afectados y pensar que mientras más eficientes seamos los miembros de la comisión, más rápido resolveremos los casos, que no son pocos".

Confundido por el peso de los años, o tal vez por la prisa de obtener 12 "planchas" de fibro para su humilde casa, el campesino jubilado Adiel Ricardo Pérez, acudió a los trabajadores sociales Lisandra Zapata Gómez y Alfredo García López, con el propósito de gestionar un crédito. Sin embargo, los jóvenes le aclararon, amablemente que debía dirigirse a la compañera del Banco, quien sesionaba en la habitación contigua.

Los muchachos, representantes del órgano de Trabajo y Seguridad social en la Comisión, comunicaron a Granma que tienen un gran peso en la investigación socioeconómica de las familias afectadas. "A muchas de ellas las visitamos en las horas siguientes al paso del huracán con el fin de certificar los daños en las viviendas, razón por la que estamos al tanto de sus problemas", comentó Alfredo García.

Como a muchos otros, los jóvenes también brindaron atención a Claudia Pupo quien llegó presurosa por comprar cinco tejas. Mostraba un rostro duro a causa de la angustia vivida durante el meteoro y el cansancio de la larga caminata desde su casa, pero la pareja la atendió con dulzura, le orientó los procedimientos establecidos y la acompañó hasta que en el almacén adquirió lo necesario. "Qué rápido", dijo a modo de disculpa y se marchó con una sonrisa.

Uno tras otro fueron varios los damnificados que, agradecidos por la decisión del gobierno revolucionario, realizan los trámites que les permitirán adquirir los materiales indispensables para restaurar lo que provocó la furia de Sandy.

 

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