Ángel Román Domínguez, un campesino de enérgicos gestos y rápido
hablar, dijo con satisfacción que gracias a un dinerito que tenía
guardado pudo adquirir diez tejas de fibro, cada una a 52 pesos con
50 centavos.
"Presenté la certificación de los daños de mi vivienda a la
comisión que analiza los casos y los compañeros del Punto de Venta
me entregaron lo que necesitaba. Esta misma tarde estoy arreglando
el techo", afirmó convencido. En su opinión, la acción del Gobierno
es un gesto muy humano al que se debe responder con agradecimiento y
colaboración. "Ahí están mi carreta y mis bueyes para apoyar a los
que necesiten transportar los materiales que compren en efectivo o
con la ayuda de créditos y subsidios. La Revolución es la primera
que nos enseña a ser solidarios".
La directora de la Escuela Primaria de la localidad, Yanilsy
Matos Salazar, quien a pesar de ser damnificada no ha desatendido
sus labores, explicó que hizo los trámites para obtener un crédito,
pues necesita 20 tejas para el techo de su vivienda. "La compañera
del Banco me atendió con mucho esmero, espero que, en las próximas
24 horas aprueben mi solicitud".
Gracias a la actitud y la disposición de los trabajadores que
integran las comisiones de atención a los pobladores afectados, se
han viabilizado los trámites que se exige en estos casos.
A Lidia Verdecia Hernández, trabajadora de la Sucursal 7081 del
Banco de Crédito y Comercio no le molestó dejar su habitual puesto
de trabajo para instalarse provisionalmente en Barajagua, al lado
del Punto de Venta de materiales. "Simplemente hay que ponerse en
lugar de los afectados y pensar que mientras más eficientes seamos
los miembros de la comisión, más rápido resolveremos los casos, que
no son pocos".
Confundido por el peso de los años, o tal vez por la prisa de
obtener 12 "planchas" de fibro para su humilde casa, el campesino
jubilado Adiel Ricardo Pérez, acudió a los trabajadores sociales
Lisandra Zapata Gómez y Alfredo García López, con el propósito de
gestionar un crédito. Sin embargo, los jóvenes le aclararon,
amablemente que debía dirigirse a la compañera del Banco, quien
sesionaba en la habitación contigua.
Los muchachos, representantes del órgano de Trabajo y Seguridad
social en la Comisión, comunicaron a Granma que tienen un
gran peso en la investigación socioeconómica de las familias
afectadas. "A muchas de ellas las visitamos en las horas siguientes
al paso del huracán con el fin de certificar los daños en las
viviendas, razón por la que estamos al tanto de sus problemas",
comentó Alfredo García.
Como a muchos otros, los jóvenes también brindaron atención a
Claudia Pupo quien llegó presurosa por comprar cinco tejas. Mostraba
un rostro duro a causa de la angustia vivida durante el meteoro y el
cansancio de la larga caminata desde su casa, pero la pareja la
atendió con dulzura, le orientó los procedimientos establecidos y la
acompañó hasta que en el almacén adquirió lo necesario. "Qué
rápido", dijo a modo de disculpa y se marchó con una sonrisa.
Uno tras otro fueron varios los damnificados que, agradecidos por
la decisión del gobierno revolucionario, realizan los trámites que
les permitirán adquirir los materiales indispensables para restaurar
lo que provocó la furia de Sandy.