"Venimos con las herramientas en las manos y el corazón latiendo
de amor por Cuba", asegura José Luis Sánchez, o más bien Tito, como
gusta ser llamado el jefe de esta Brigada Internacionalista José
Félix Rivas, formada por jóvenes y experimentados albañiles,
carpinteros, electricistas y plomeros.
Ellos acaban de integrarse a la construcción del asentamiento
habitacional dispuesto para cien apartamentos, en áreas de lo que
fuera un aserrío aledaño al Paseo José Martí, donde solo resta la
electrificación y la conexión del agua a cuatro edificios, igual
número se encuentra en distintos pasos de ejecución y en uno se
comienza la cimentación en balsa.
"Ninguna nación ha sido tan solidaria con Venezuela como Cuba
—señala Tito—, de ahí que por cada uno de nosotros quedaran muchos
deseosos de venir, y la disposición de todos los que estamos acá de
permanecer el tiempo que sea necesario, aunque si hace falta,
reforzaremos la brigada con más compañeros".
Herrero, carpintero metálico, de todo dice haber aprendido en la
vida Roberto González Rosas, a la vez que confiesa que vino a seguir
superándose con los hermanos cubanos, pues ve que su tocayo
santiaguero Roberto Arias Velásquez, posee mucho dominio en el
amarre de los aceros de las vigas de cimentación.
Entre los de mayor edad en la brigada, Nicasio del Valle Campo
refiere que como electricista dará su modesta contribución a un
pueblo que mucho admira. Él recuerda cómo siendo un muchacho al
triunfo de la Revolución en Cuba, en el pueblito petrolero donde
residían, su abuela se lamentaba por la vida de los cubanos, porque
allí de-cían que Fidel era comunista e iba a matar a todos.
"Pero crecí y fui informándome sobre Cuba, y luego mi Comandante
Hugo Chávez nos despertó del letargo en que nos mantenía el
capitalismo, y realmente quisiera que los confundidos pudieran ver
cómo este pueblo golpeado por tremendo ciclón, en pocos días va
levantándose, gracias a la Revolución hecha por Fidel y Raúl".
En lo más alto de un edificio en fase de terminación, donde ondea
la bandera venezolana, los soldadores Robert Hurtado Cardoso, Juan
Rafael Valbuena, Henry Marrero Martínez y Juan Manuel Gómez Freitas,
fijan la cubierta del cuarto nivel junto al santiaguero Elvio
Gallardo Duany.
"Hace apenas una hora que llegamos —expresa Hurtado Cardoso— y lo
que más nos llama la atención desde esta privilegiada altura, además
de la belleza de Santiago de Cuba, es ver cómo en medio de esa gran
destrucción de muchas casas y centros de trabajo, el pueblo está
volcado a la recuperación".
A pleno mediodía, la brigada recibió la visita del presidente del
Consejo de Defensa Provincial, Lázaro Expósito Canto, y del
vicepresidente de ese órgano de dirección, Reinaldo García Zapata,
quienes se interesaron por la composición del colectivo y su
integración a los constructores santiagueros.
"Todo va bien", confirmó Tito, a lo cual Expósito añadió "y va a
ir mejor, porque la hermandad y la solidaridad entre nuestros dos
pueblos van a lograr que estas viviendas suban más rápido cada día".
Iniciado el pasado año, el programa de transformación de la
barriada de San Pedrito se propone edificar más de 1 900 viviendas
hasta el 2017, lo cual urge acelerar tras las afectaciones que Sandy
causara en las precarias casas de algunos de los moradores.
Por tal motivo, la ayuda solidaria de los constructores
venezolanos cobra mayor significación. Y de la misma manera que
dicen ellos haber llegado, el pueblo santiaguero agradecerá su apoyo
con el corazón latiendo de amor por la patria del libertador Simón
Bolívar.