Al presentar a la prensa los anticipos de lo que sucederá esos
días en la capital cubana, Alfredo Guevara, presidente y fundador
del Festival, afirmó que la dedicatoria a Puerto Rico se corresponde
con la vocación profundamente martiana de los organizadores y los
participantes en el evento. En cuanto a los jóvenes, dijo que se
trata de promover miradas renovadoras en todas las aristas de un
Festival que no solo comprende proyecciones fílmicas, sino también
exposiciones, foros de debate, seminarios y el tradicional espacio
sobre el universo audiovisual de la niñez.
Al concurso de largometrajes de ficción concurrirán películas que
han recorrido con éxito algunos de los festivales convocados en
diversos países a lo largo del año. Entre esas obras resaltan
Violeta se fue a los cielos, del chileno Andrés Wood; No,
de su compatriota Pablo Larraín; Fiebre de ratón, del
brasileño Claudio Assis; Días de pesca, del argentino Carlos
Sorín; Elefante blanco, de su coterráneo Pablo Trapero;
Tres, del uruguayo Pablo Stoll; y Post tenebras lux, del
mexicano Carlos Reygadas.
Las apuestas en el capítulo de óperas primas deben rondar en
torno a Cornelio ante el espejo, del argentino Daniel
Rosenfeld; Carne de perro, del chileno Fernando Guzzoni;
Brecha en el silencio, de los venezolanos Luis Alejandro y
Andrés Rodríguez; La Playa DC, del colombiano Juan Andrés
Arango, y El limpiador, del peruano Andrés Saba.
Por Cuba en las secciones oficiales fueron admitidos los
largometrajes de ficción Irremediablemente juntos, de Jorge
Luis Sánchez; La película de Ana, de Daniel Díaz Torres, y
Se vende, de Jorge Perugorría; los cortos de ficción
Camionero, de Sebastián Cordero Miló; Lavadora, de Yoel
Infante, y Los anfitriones, de Miguel Ángel Moulet; las
óperas primas Penumbras, de Charlie Medina, y Melaza,
de Carlos Lechuga (coproducida con Panamá y Francia); los
documentales Awairy, de Valeria Aríñez; De agua dulce,
de Damián Saínz; El Evangelio según Ramiro, de Juan Carlos
Sáenz de Calahorra; Escenas previas, de Aleksandra Maciuszek,
y La certeza, de Armando Capó; y los animados La luna en
el jardín, de Yemeli Cruz y Adanoe Lima, y Lavando
calzoncillos, de Víctor Alfonso Cedeño.
Más allá de los filmes que compiten con opciones a los Corales,
el festival, como es habitual, ofrecerá una amplísima variedad de
opciones, que tienen que ver tanto con las necesarias
recapitulaciones y tributos a la memoria histórica, como con la
apertura hacia las más recientes novedades en la creación
cinematográfica.
Las películas Artigas: La Redota, del uruguayo César
Charlone; e Insurrección libertaria, 1811–2011, de los
venezolanos Rubén Hernández y Henry Herrera, honrarán el
Bicentenario de las Independencias americanas.
Habrá presentaciones especiales, muestras nacionales de varios
países y ciclos especializados en el cine experimental
norteamericano, en el género fantástico y de horror en América
Latina, selecciones de los festivales de Gramado (Brasil) y Trinidad
y Tobago; y uno muy particular, De Hollywood a La Habana, la
Academia presenta, con obras de Duncan Jones, Lisa Cholodenko,
Rodrigo García y Andrew Adamson, el autor de Crónicas de Narnia.
El Festival conmemorará el centenario del nacimiento de
Michelangelo Antonioni, expondrá parte de la obra del japonés Kenji
Misumi, con énfasis en el personaje del ciego espadachín Ichi, y
rendirá homenajes al documentalista francés Chris Marker y al
animador checo Jan Svankmajer.