resultó la
muestra ganadora del certamen. Como explicó a Granma el joven
artista Víctor A. Morales, de su paso por esas zonas cambiantes de
la sociedad, salieron las piezas que interpretan "el mundo" de los
vendedores por cuenta propia. Las obras exploran la identidad de
estas personas, a partir de la recreación —con un tono muy personal
del autor— de las formas en que pueden ser vistas sus actividades,
sus relaciones con un universo social mayor y el nuevo y polémico
paisaje urbano que van construyendo: "El proyecto se compone de 30
piezas impresas y tres audiovisuales. Las primeras discursan sobre
la exteriorización visual de estos individuos, cuyas identidades
están ocultas, tras una acumulación de objetos que pueden
representar lo que venden en las calles", señaló a la prensa.
Morales pertenece a la joven hornada de graduados del Instituto
de Diseño Industrial (ISDI), que se han sumergido en las mareas del
arte cubano contemporáneo, con la intención de revitalizar ese
escenario. Según afirmó, algunas de sus obras fueron expuestas en
salones digitales anteriores. En el Proyecto AD 2012, desembarcó con
una propuesta más abarcadora, privilegiando recursos como la ironía
y la paradoja.
Este proyecto de arte digital, al inaugurarse el pasado viernes
en el Centro Pablo, desbordó las galerías. Proyecciones,
performances y fotografías fueron acompañados por conocidas
piezas de Frank Delgado, un trovador que con más de 30 años de
carrera ha venido cobrando mayor protagonismo mediático en los
últimos tiempos.
Para Morales, "no se trata únicamente de que la obra se comunique
con los espectadores, sino que, desde varias propuestas, el público
pueda dialogar con las exposiciones". En consonancia, arropados por
su cotidianidad, los vendedores por cuenta propia también llegaron
al espacio cultural. Una suerte de cuadro realista para reflexionar,
cuestionar e imaginar los nuevos movimientos de la sociedad cubana.