Arte por cuenta propia

Michel Hernández
michelher@granma.cip.cu

El Proyecto AD 2012 fue otra evidencia de cuánto le interesa al arte ir tras cada giro de la realidad cubana. Como una novedosa variante del Salón de Arte Digital, este concurso, también organizado por el Centro Pablo, dio libertad a los creadores digitales para buscar una inquietante temática y exhibirla en sus varias aristas y a través de diferentes lenguajes expresivos.

Foto: Otmaro RodríguezVíctor Morales ante una de las piezas de su repertorio gráfico.

Disyuntivas resultó la muestra ganadora del certamen. Como explicó a Granma el joven artista Víctor A. Morales, de su paso por esas zonas cambiantes de la sociedad, salieron las piezas que interpretan "el mundo" de los vendedores por cuenta propia. Las obras exploran la identidad de estas personas, a partir de la recreación —con un tono muy personal del autor— de las formas en que pueden ser vistas sus actividades, sus relaciones con un universo social mayor y el nuevo y polémico paisaje urbano que van construyendo: "El proyecto se compone de 30 piezas impresas y tres audiovisuales. Las primeras discursan sobre la exteriorización visual de estos individuos, cuyas identidades están ocultas, tras una acumulación de objetos que pueden representar lo que venden en las calles", señaló a la prensa.

Morales pertenece a la joven hornada de graduados del Instituto de Diseño Industrial (ISDI), que se han sumergido en las mareas del arte cubano contemporáneo, con la intención de revitalizar ese escenario. Según afirmó, algunas de sus obras fueron expuestas en salones digitales anteriores. En el Proyecto AD 2012, desembarcó con una propuesta más abarcadora, privilegiando recursos como la ironía y la paradoja.

Este proyecto de arte digital, al inaugurarse el pasado viernes en el Centro Pablo, desbordó las galerías. Proyecciones, performances y fotografías fueron acompañados por conocidas piezas de Frank Delgado, un trovador que con más de 30 años de carrera ha venido cobrando mayor protagonismo mediático en los últimos tiempos.

Para Morales, "no se trata únicamente de que la obra se comunique con los espectadores, sino que, desde varias propuestas, el público pueda dialogar con las exposiciones". En consonancia, arropados por su cotidianidad, los vendedores por cuenta propia también llegaron al espacio cultural. Una suerte de cuadro realista para reflexionar, cuestionar e imaginar los nuevos movimientos de la sociedad cubana.

 

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