Ese incidente es intolerable, dijo el viceministro de Exterior
japonés, Shuji Kira, al diplomático estadounidense convocado a una
reunión urgente al respecto, según la televisora NHK.
De acuerdo con la nota presentada —que también cita al alcalde de
ese pueblo, Denjitsu Ishimine—, el funcionario calificó el hecho de
inhumano e inexcusable cuando el militar, en estado de embriaguez,
atacó e hirió a un joven de 13 años tras irrumpir en una propiedad
privada.
Ante tales acciones, precisó, es lógico y natural que las
autoridades y pobladores de Okinawa exijan la retirada de las bases
estadounidenses de la prefectura.
En Okinawa se ubican cerca del 70 % de todas las agrupaciones
militares norteamericanas que se instalaron en Japón tras la Segunda
Guerra Mundial, país en el que se mantienen aún unos 48 mil
soldados.
Hace apenas una semana, en Okinawa, otros dos soldados
estadounidenses fueron detenidos por violar a una mujer, hecho que
generó manifestaciones de protesta a diferentes niveles, tal como
sucedió en 1995, cuando otros tres oficiales del Pentágono violaron
a una pequeña de 12 años.
Según informes citados por Hispan TV, desde 1952 hasta marzo del
2010, los militares estadounidenses han incurrido en casi 210 mil
delitos y sus acciones se han cobrado la vida de más de 1 088
japoneses.