Mucha destrucción, incontables árboles y postes del tendido
eléctrico arrancados de cuajo. Esta continuaba siendo la escena
predominante en cada rincón santiaguero la mañana de este lunes.
Pero la acompañaba un hormiguero de hombres y mujeres que con medios
modernos o simples machetes y escobas, va transformando a ojos vista
la imagen de devastación generalizada que dejó el huracán Sandy
cuatro días atrás.
Miles de personas marchan a sus centros de trabajo y renace poco
a poco la vorágine característica de la principal urbe del oriente
cubano.
"¡Ahí va Raúl!", "¡está mirándolo todo, compay!", "¡sabía que
vendría, no estamos solos!", "¡qué alegría que están con nosotros!",
"aquí estamos, ¡fajaos!", "¡vamos palante, luchando!", "¡firmes
aquí!"; "¡Vivan Fidel y Raúl!".
Esas y otras manifestaciones similares se escucharon al paso del
vehículo que condujo al Primer Secretario del Partido por las calles
de Chicharrones, San Pedrito, Flores, Siboney, El Caney y otros
puntos de la ciudad. Una demostración de que predominan el
optimismo, la firmeza y la decisión de vencer, pese a las serias
dificultades que todavía enfrentan prácticamente todos los
santiagueros, en particular aquellos que perdieron total o
parcialmente su vivienda.
Acompañaron a Raúl José Ramón Machado Ventura, primer
vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el general
de cuerpo de ejército Joaquín Quintas Solá, viceministro de las FAR,
y Lázaro Expósito Canto, presidente del Consejo de Defensa
Provincial.
Dio inicio al recorrido el homenaje a José Martí en el mausoleo
que guarda sus restos en el cementerio Santa Ifigenia, que incluyó
también los panteones de los caídos el 26 de Julio y por el
Internacionalismo. Allí Marta Hernández, especialista de Patrimonio
de esa institución Monumento Nacional, informó que el principal daño
fue la pérdida de la cubierta del edificio socio-administrativo y no
hubo afectaciones a las tumbas de los próceres de nuestras luchas
independentistas y demás eminentes cubanos, ni se presentan roturas
de consideración en ninguna de las restantes.
Durante una breve parada en un punto desde donde se divisa la
comunidad de cien petrocasas levantada hace alrededor de cinco años,
resultó evidente el contraste entre los daños mínimos sufridos por
estas edificaciones, comparados con la devastación provocada por el
huracán en las endebles viviendas de los alrededores. Es una muestra
de que las petrocasas constituyen una buena opción, sobre todo para
las zonas rurales.
Emotivo fue el encuentro con un numeroso grupo de trabajadores
del puerto santiaguero, inmersos en el restablecimiento de la
cubierta de los almacenes. Con ellos compartió sobre variados temas.
Raúl se interesó por conocer cómo enfrentan la situación sus
familias y las condiciones en que desarrollan su trabajo. Les
informó sobre los esfuerzos que realizan brigadas de muchos lugares
del país para restablecer el suministro de electricidad en el más
breve plazo, cuestión sin duda muy importante para mejorar las
condiciones de vida de la población.
Sobre el paso de Sandy por la provincia, expresó: "Ha sido duro,
pero Santiago es Santiago, ha resistido vendavales y guerras de todo
tipo, también vencerá este, ¡hay que resistir!". Un cerrado aplauso
fue la respuesta.