Los
residentes en las petrocasas santiagueras tuvieron la nada agradable
experiencia de comprobar personalmente su resistencia a los fuertes
vientos. Así lo confirmamos durante una visita que por indicación
del General de Ejército Raúl Castro Ruz, se realizó el 29 de octubre
a esa bella comunidad, integrada por cien viviendas, junto a la
carretera Central, a la salida de Santiago de Cuba.
"¡Oiga, yo pensé que no aguantaban, pero ahí están: son
fortísimas!", afirmó Olvedis Ramos, a quien el ciclón sorprendió
allí cuando visitaba a un familiar.
"Yo creo que Sandy se fue inconforme con las petrocasas, pues no
pudo con ellas". Así dijo, mientras acunaba a su pequeña hija,
Diadenis Luna, la destacada judoca campeona mundial en 1995 y bronce
olímpico un año después, quien, además, destacó el confort de la
vivienda que es su hogar desde que fue construida hace un lustro. Su
padre, Luis, agregó que todo temblaba por la fuerza del viento, e
insistió en que viéramos la foto de la atleta junto al Comandante en
Jefe, quien ocupa el puesto de honor en la sala de la casa.
En el hogar de Idania Melián, maestra jubilada, durante el paso
del ciclón encontraron refugio 25 vecinos de los colindantes barrios
de Las Marianas y San Pablo, ambos prácticamente arrasados por el
meteoro. El lunes 29 aún permanecían allí dos jóvenes madres con sus
hijos de pocos días de nacidos. Insistió en que ella estuvo lejos de
ser la excepción, pues fueron muchos los vecinos que de forma
espontánea acogieron a evacuados. "Las casas no sufrieron mayores
daños —afirmó Idania—, salvo la pérdida de algunas tejas de cinc en
los techos de unos pocos patios".
William Correa, residente en la casa No. 17, afirmó tener
experiencia de muchos ciclones a lo largo de su vida, pero ninguno
como este último. Como prueba señaló hacia la fila de postes del
tendido eléctrico derribados y el corte que como un cuchillo realizó
en el tejado de una petrocasa, la teja de cinc que impulsó el viento
desde el barrio cercano.