Una
veintena de muertos causó el paso del huracán Sandy por Estados
Unidos, mientras 7,4 millones de personas permanecían hoy sin
electricidad y los vuelos comerciales cancelados superaban 12 mil.
Entre los fallecidos hay siete de New York, cuatro de
Pennsylvania y tres de New Jersey. La mayoría de las víctimas
sucumbió aplastada por el derribo de árboles o grandes ramas que
cayeron ante la fuerza de vendavales.
La franja de apagones cruza desde el estado de Maine (en el norte
del país) hasta las dos Carolinas (sureste), pero los mayores
perjuicios sobre todo derivados de inundaciones están concentrados
en zonas metropolitanas de New York y New Jersey.
Un infierno de humo se desató desde la víspera en el vecindario
Rockaway, de Queens, New York, donde casi un centenar de viviendas
ardió por la explosiva combinación de cables eléctricos caídos y
tuberías de gas quebradas.
Dos centenares de bomberos fueron movilizados para combatir este
siniestro, otra de las consecuencias de un huracán que entró al
norteño país con vientos de casi 130 kilómetros por hora y categoría
uno en la escala Saffir-Simpson de cinco.
El presidente Barack Obama declaró áreas de desastre las zonas de
New York y Long Island, una ordenanza para situaciones de emergencia
que activa fondos federales extraordinarios en auxilio de las
regiones afectadas.
Con anterioridad, nueve estados en la región oriental -New York,
Maryland, Pennsylvania, Virginia, Connecticut, New Jersey,
Massachussets, Delaware, Rhode Island y el Distrito de Columbia-
declararon condición de emergencia.