NACIONES UNIDAS, 29 de octubre.— Un estudio publicado por el
Boletín de Contaminación Ambiental y Toxicología en Iraq confirmó lo
que muchos médicos han dicho por años: existe una virtual epidemia
de raros defectos congénitos en las ciudades que sufrieron
bombardeos y disparos de artillería durante la invasión liderada por
Estados Unidos desde el 2003.
Mozhgan Savabieasfahani, toxicóloga ambiental de la Escuela de
Salud Pública de la estadounidense Universidad de Michigan, es la
autora principal del informe titulado Contaminación con metal y la
epidemia de defectos congénitos en ciudades iraquíes, que señala
como los sitios más afectados en ese sentido a Faluya (centro) y
Basora (sur).
Según IPS, los registros muestran que el número de defectos
observados por el personal médico del Hospital de Maternidad Basora
en los recién nacidos se multiplicó a más del doble en el periodo
2003-2009. Mientras, entre el 2007 y el 2010 en Faluya, más de la
mitad de los niños nacieron con algún problema congénito, contra
menos del 2 % en el 2000.
Al respecto, Savabieasfahani explicó que la crisis sanitaria
iraquí y las consecuencias a largo plazo de la exposición a metales
liberados por las bombas y municiones persistirán si no se limpia el
ambiente, mientras la fuente de esta contaminación pública no sea
hallada y en tanto la población esté expuesta a ella a diario.
Las municiones para armas pequeñas, las bombas lanzadas desde el
aire y las disparadas por tanques o incluso las balas, contienen
metales, incluyendo mercurio y plomo, que es lo que hemos encontrado
en los cuerpos de las personas que viven en Faluya y Basora, agregó.