Al
menos 41 personas murieron y 50 resultaron heridas en un atentado
suicida perpetrado en una mezquita en la provincia occidental afgana
de Faryab, en el primer día de la festividad musulmana del
Sacrificio (Eid al Adha).
El atentado se produjo en la mayor mezquita de la capital
provincial Meimane, señaló el vicegobernador local, Abdul Sattar
Barez. El atacante llevaba un uniforme de la policía, sin que esté
claro si era policía o si se disfrazó, citó DPA.
Alrededor de la mitad de los fallecidos eran miembros de las
fuerzas de seguridad afgana, entre ellos el comandante provincial de
las fuerzas especiales de la policía, un jefe local de la unidad
antiterrorismo y dos jefes de policía del distrito, dijo un
funcionario a DPA en condición de anonimato.
Además murió el portavoz del gobernador de Faryab, Ahmad Javed
Bedar. Entre los fallecidos hay también numerosos civiles, entre
ellos cinco niños.
Entre los heridos destaca el jefe de policía de la provincia de
Faryab, dijo Barez.
Según los medios locales, cientos de creyentes, entre ellos
muchos representantes de alto rango de la provincia de Fardyab, se
habían congregado para los rezos en la mezquita en el noroeste del
país. Un portavoz del Ministerio del Interior señaló que el suicida
detonó su chaleco explosivo en la mezquita cuando la gente salía a
raudales tras el rezo del viernes.
Nadie asumió la responsabilidad del ataque en una provincia que
se había mantenido relativamente tranquila en los últimos años. Sin
embargo, en los últimos tiempos había registrado un incremento de
los ataques y atentados suicidas. Hace dos días un "gobernador en la
sombra" de los talibán y 24 de sus hombres murieron en un ataque a
un punto de control.
Los musulmanes celebran desde esta mañana el Eid al Adha, la
fiesta más importante del Islam, que se festeja al final de la
peregrinación a La Meca.
El presidente afgano, Hamid Karzai, calificó el ataque de "cruel
y brutal" y dijo que quienes lo cometieron no tienen idea del Islam.
"Quienes reprimen y quitan la alegría y felicidad de los musulmanes
en un día festivo como éste, son enemigos del Islam y no podemos
llamarlos personas ni musulmanes", dijo Karzai en un comunicado, en
el que habló de 36 víctimas mortales.
Karzai había llamado antes a los talibán a poner fin a las
muertes, en su discurso a la nación con motivo de la celebración.
Karzai les pidió que dejen de destruir mezquitas, hospitales y
escuelas.
El líder talibán mulá Omar llamó el miércoles a sus seguidores a
evitar en lo posible víctimas civiles.
Funcionarios señalaron que el ataque de hoy podría haber sido una
venganza por un ataque el miércoles, cuando 26 insurgentes perdieron
la vida. Sin embargo el portavoz talibán Qari Yusuf Ahmadi dijo que
no tenía noticias del ataque. Nadie asumió la responsabilidad por el
momento.
La embajada estadounidense en Kabúl y la OTAN también condenaron
el atentado. "Esta violencia contra un lugar de oración y durante el
Eid muestra una vez más la hipocresía de la insurgencia y su
indiferencia por la religión y la fe", dijo el general John Allen,
comandante de la coalición internacional liderada por la OTAN en
Afganistán.
También el Ministerio del Exterior paquistaní condenó el ataque,
alegando que los dos países enfrentan "una amenaza común de
terrorismo".
Entre tanto, el jefe provincial de los servicios secretos afganos
de Farah fue atacado también en una mezquita de la provincia
occidental del país. Un atacante en uniforme policial disparó en su
contra, dijo un portavoz. Sin embargo, erró el tiro y fue detenido
de inmediato.