Entre gaitas y tambores, Totó La Momposina

RICARDO ALONSO VENEREO

Todo un huracán de ritmos tradicionales populares colombianos, donde las gaitas y los tambores resultaron apoyatura ideal, llegó al Teatro Lázaro Peña con Totó La Momposina durante el Primer Encuentro de Voces Populares, que por estos días ha tenido lugar en nuestra capital.

Cantos folklóricos y bailes de un país bañado por dos océanos caracterizaron el espectáculo que esta gran artista regaló al público cubano, dueña ella de una fuerza realmente indescriptible y portadora de las más genuinas tradiciones.

"La gracia de una cantadora, que es lo que soy yo —dijo—, es saber improvisar en el escenario". Por eso la noche resultó plena de sorpresas y de remembranzas en la que porros, palos, zambas palos y cumbias, plenamente auténticas, interpretados en la voz de la artista con el acompañamiento de sus músicos, entre ellos, su hijo Marco Vinicio Oyaga Bazanta, fueron reflejos de identidad.

Temas como La señora Juana María, La verdolaga, Margarita, El pescador y hasta el sonsito Dueña de los Jardines, donde sin duda está presente la influencia de la música cubana, fueron disfrutados a plenitud por los presentes, el pasado jueves, como antes, unos años atrás, lo hicieron los santiagueros, primeros en apreciar el arte de La Momposina en una Fiesta del Fuego.

En el entorno acompañante de La Momposina se hace notar una mezcla de instrumentos autóctonos y modernos, como la guitarra y el bajo eléctricos, la trompeta, el clarinete o el saxo para traer a nuestros días con un profundo aire renovador la música de aquel país.

Nacida en 1948 con el nombre de Sonia Bazanta Vides, se dio a conocer como Totó La Momposina (por haber visto la luz primera cerca de Santa Cruz de Mompox, en la región del caribe), desde muy joven en fiestas populares y escenarios de su país hasta que en 1982 el mundo la descubre al acompañar a Gabriel García Márquez a Suecia con motivo de la ceremonia de investidura del Premio Nobel al autor de Cien años de soledad.

Hacia la cultura cubana, La Momposina siente cercanía y respeto, pero sobre todo se identifica con una figura que para ella es uno de los íconos mayores del canto popular: la gran Celina González.

 

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