Las medidas tomadas para actualizar la política migratoria cubana
responden al actual momento histórico de la Revolución y tienen en
cuenta las transformaciones económicas y sociales que vive el país,
aseguró el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta, durante
un programa especial informativo transmitido este miércoles por la
televisión cubana.
Acosta precisó que hay que entender también las regulaciones que
en su momento dispuso la Revolución en su legítima defensa. "Hoy
cambiamos porque también la Patria está cambiando", sentenció.
"Las medidas aprobadas se han adoptado por decisión soberana del
Estado cubano, no responden a presiones ni imposiciones de nadie.
Cuba no busca con ellas un certificado de buena conducta", afirmó.
Acosta refirió que algunos medios de comunicación han tratado de
manipular el tema, y no reconocen que el movimiento de cubanos hacia
el exterior no comenzará el próximo 14 de enero, cuando entre en
vigor la nueva Ley migratoria.
Según datos oficiales, entre el año 2000 y el 31 de agosto del
2012, de los cubanos que solicitaron el permiso de salida lo
recibieron el 99,4 %. Solo el 0,6 % fue denegado por razones
fundadas. En ese mismo periodo, viajaron al exterior por asuntos
particulares 941 mil 953 personas, de las cuales no regresaron 120
mil 275, el 12,8 %. Del total de viajeros, 156 mil 68 eran graduados
universitarios, y de ellos no regresó el 10,9 %. Estas cifras
confirman —dijo— que la gran mayoría de los cubanos que viajan al
exterior regresan al país.
A pesar de eso, el gobierno de Estados Unidos persiste en su
política de subversión contra Cuba, "financia la contrarrevolución
interna y externa y mantiene vigente la Ley de ajuste cubano de
1966, que facilita de forma expedita la residencia de los cubanos
que lleguen por cualquier vía a suelo norteamericano. Además, aplica
la política de pies secos, pies mojados, con lo cual alienta una
emigración ilegal e insegura que ha provocado numerosas pérdidas de
vidas humanas", apuntó Acosta.
Asimismo —agregó— Washington mantiene un programa para sustraer
nuestros médicos, en particular los que colaboran en otros países.
Todo lo cual "obliga a establecer determinadas regulaciones que
limiten las consecuencias negativas que tiene dicha política para el
país, en particular las que contribuyen a la salvaguarda del capital
humano formado como resultado de la obra revolucionaria".
En respuesta a una pregunta de los periodistas sobre las
regulaciones para los viajes de los profesionales, la ministra de
Justicia, María Esther Reus, explicó que esos mecanismos solo se
aplicarán para aquellas personas que realizan "actividades vitales",
quienes estarán identificadas por los jefes de los organismos y las
instituciones.
Esto no quiere decir que no puedan viajar por asuntos
particulares, precisó. Solo si deciden emigrar se les impone un
límite de tiempo prudencial para la capacitación de un reemplazo
para el cargo. En el caso de los universitarios ese límite puede
extenderse hasta cinco años, y en el caso de los técnicos hasta tres
años.
Según dijo Reus, son los jefes de las entidades los encargados de
autorizar la salida de esos ciudadanos al exterior. La Ministra
aseveró que se está trabajando en un mecanismo, por parte del
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social para que los propios
sujetos de estas regulaciones conozcan cuáles son sus derechos y sus
deberes.
Homero Acosta aclaró que con la normativa vigente, además del
permiso de salida y la carta de invitación, todos los profesionales
tenían que pedir permiso en su centro de trabajo. A partir del 14 de
enero, solo un "universo limitado de personas" tendrán que solicitar
la autorización.
Recalcó que no es que los profesionales sujetos a regulaciones no
puedan viajar, sino que deberán seguir un mecanismo diferenciado.
Estas medidas, propias de Cuba, responden a la legítima defensa
del Estado revolucionario frente a la actitud subversiva de Estados
Unidos, reiteró.
El secretario del Consejo de Estado anunció también algunas
medidas adicionales que no aparecen en el Decreto-ley.
Así, se normaliza la entrada temporal en el país de quienes
emigraron ilegalmente después de los acuerdos migratorios de 1994,
si han transcurrido más de ocho años desde su salida. En igual
situación estarán los profesionales de la salud y deportistas de
alto rendimiento que abandonaron el país luego de 1990, si han
pasado más de ocho años de ese hecho. Se exceptúan quienes salieron
a través de la Base Naval de Guantánamo por razones de defensa y
seguridad nacional.
Igualmente, se amplían las causas de repatriación, por ejemplo,
para los que salieron del país con menos de 16 años, y también por
otras razones humanitarias. Asimismo, se regularizan las visitas de
los que emigraron ilegalmente con menos de 16 años, en cuyo caso no
tienen que esperar los ocho años.
El secretario del Consejo de Estado explicó que en los últimos
años muchas personas que tienen la condición de emigrados han
solicitado su repatriación y han sido acogidos. En la resolución del
Ministro del Interior se fijan los procedimientos que deben seguir.
Uno de los objetivos esenciales de la actualización de la Ley
migratoria —aseveró Homero— es favorecer las relaciones con la
emigración cubana, que con el paso del tiempo ha cambiado de forma
considerable de una eminentemente política, en los primeros años de
la Revolución, a otra motivada por razones económicas.
En el año 2011 —anotó— viajaron a Cuba más de 400 mil cubanos
residentes en el exterior, de los cuales cerca de 300 mil residían
en Estados Unidos. "Esos mismos que en ese país llaman refugiados y
que en realidad son ciudadanos que residen en ese país por una u
otra razón, la mayoría de los cuales mantienen una posición
favorable en sentido general con su país y con la Revolución, y se
oponen de manera mayoritaria a las medidas de hostilidad que
mantienen los Estados Unidos contra Cuba", refirió.
Johana Tablada de la Torre, subdirectora de América del Norte de
la Cancillería cubana, se refirió a la reacción del gobierno de
Estados Unidos ante las medidas tomadas por el Estado cubano
respecto al tema migratorio.
William Ostick, portavoz para el Hemisferio Occidental del
Departamento de Estado, se apresuró a aclarar que para viajar a
Estados Unidos los cubanos seguirían necesitando visa.
Esa declaración —aclara Tablada— obvia que el Decreto-ley
favorece la emigración legal, abarata los costos, y fortalece la
opción del movimiento legal de los cubanos.
Mientras, Victoria Nuland, portavoz del Departamento de Estado,
afirmó el mismo día que Cuba publicó la Ley, que no habría cambios
en "la letra" de las legislaciones norteamericanas, en referencia a
la Ley de Ajuste cubano.
Según Johana Tablada, esa actitud del gobierno de Washington es
coherente con la política que han mantenido con respecto al tema
migratorio desde el triunfo de la Revolución.
El coronel Lamberto Fraga Hernández, segundo jefe del
Departamento de Inmigración y Extranjería del MININT, expuso que a
partir del 14 de enero, además de las actuales oficinas de
inmigración y extranjería, se habilitarán las oficinas del carnet de
identidad para hacer los trámites del pasaporte. Solo deben
presentarse con el carnet, y en el caso de los menores de edad, con
la carta de consentimiento de los padres.
Fraga recordó que además del pasaporte, para viajar se necesita
también la visa del país a donde se irá.
Respecto a la salida de los varones en edad de Servicio Militar,
aclaró que estos están sujetos a la Ley de Defensa Nacional y tienen
que cumplir con las regulaciones que esta establece.
Por su parte, la ministra de Justicia aclaró que quienes hayan
obtenido su pasaporte antes de la entrada en vigor de la norma,
pueden actualizarlo después del 14 de enero y no necesitan sacar uno
nuevo.
Reus explicó también que el decreto-ley deroga la ley 989 sobre
la nacionalización por confiscación de los bienes de las personas
que se ausenten definitivamente del país. A partir de ahora esto
estará regulado en las leyes específicas; por ejemplo, las de la
vivienda en la ley general de la vivienda, y las personas antes de
emigrar pueden disponer de sus bienes.
La funcionaria explicó que luego de concluir los 24 meses que se
establecen para que un cubano esté en el exterior, se puede pedir
una extensión de ese plazo por motivos fundamentados. Así, se
considera emigrado a aquella persona que esté más de 24 meses sin
autorización.
Para la residencia legal en el exterior se amplían los motivos,
que pueden ser por causas humanitarias y familiares, así como por
unión matrimonial no solo formalizada, según afirmó Reus.
En la despedida a su Santidad Benedicto XVI, el 28 de marzo
pasado, el Presidente cubano expresó: "Reconocemos la contribución
patriótica de la emigración cubana, desde el aporte decisivo a
nuestra independencia de los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso y
todos los que fueron sostén de los anhelos de José Martí, hasta los
que se oponen hoy a quienes atacan a Cuba y manipulan el tema
migratorio con fines políticos. Hemos realizado prolongados
esfuerzos hacia la normalización plena de las relaciones de Cuba con
su emigración que siente amor por la Patria y por sus familias y
persistiremos en ello por la voluntad común de nuestra Nación".