Si
alguien tenía duda sobre la demolición programada del llamado Estado
de bienestar general en Europa, los últimos datos sobre un
presupuesto comunitario para ayudar a las personas menos favorecidas
confirman que la actual crisis económica ha sido "la excusa
perfecta" para regresar al sálvese quien pueda en el Viejo
Continente.
El diario público informa que representantes de los 27 países de
la Unión Europea (UE) presentaron este miércoles en Bruselas un
nuevo fondo de 2 500 millones de euros para "ayudar" a los más de
cuatro millones de "sin techo" que existen en la región.
El plan abarca desde el 2014 hasta el 2020, y la más simple
matemática nos lleva a que la UE solo invertirá 28 céntimos al día
en estas personas durante ese periodo.
La cifra es aún más exigua si se tienen en cuenta los 40 millones
de personas que presentan problemas para adquirir alimentos o los
116 millones que viven por debajo o muy cerca del umbral de pobreza,
según datos de la Comisión Europea.
Para colmo, buena parte de los más desfavorecidos en pleno
corazón del Primer Mundo son menores de edad. La UNICEF alertó
recientemente que "80 mil niños más vivieron en situación de pobreza
durante el 2011". Solo en España, el Fondo de Naciones Unidas para
la Infancia calcula que existen más de dos millones de niños en esa
situación, uno de cada cuatro.
Sin embargo, la nación ibérica recibió recientemente un rescate
por valor de cien mil millones de euros para su banca; es decir, 40
veces más dinero para los bancos especuladores que para los "sin
techo" del bloque.
En casi toda Europa, desde Grecia hasta Alemania, quedan ya pocos
recuerdos de los tiempos en que el Estado asumía grandes cargas
sociales, ya fuera por un compromiso filantrópico o por el miedo a
la revolución social que dominó la segunda mitad del siglo XX. En
plena crisis económica y sin una solución clara en el horizonte,
parece que el "Estado de malestar general" llegó para quedarse.