Unos
tres millones de musulmanes han comenzado la primera fase de la
tradicional peregrinación a La Meca, en concreto desplazándose en
carreteras abarrotadas desde la Gran Mezquita hacia el pueblo de
Mina, a las afueras de la sagrada ciudad saudí.
Una marea humana vestida uniformemente ha empezado este miércoles
a cumplir uno de los cinco pilares del Islam. Tan sólo están
eximidos de su cumplimiento, al menos una vez en la vida, quienes no
puedan por razones de salud o económicas.
Parte de las miles de personas que han participado en la primera
etapa lo han hecho sirviéndose de los 18.000 autobuses fletados o
utilizando cualquier otro vehículo a su alcance, incluso en el techo
de camiones. Otros han caminado los 5 kilómetros que separan la Gran
Mezquita de Mina soportando unas temperaturas de 35 grados.
El yemení Abdul Raki al Yamani ha dicho que peregrina para
pedirle a Dios el "paraíso". "No quiero nada más en el mundo. Quiero
ganar el paraíso y estar entre los hombres buenos", ha declarado
mientras esperaba para subirse a uno de los autobuses.
El jueves, los peregrinos viajarán otros siete kilómetros hasta
el Monte Arafat, lugar destinado a la oración y supuesto escenario
del último discurso de Mahoma.
Mohamed Omar Emara, un egipcio de 33 años, ha descrito el Monte
Arafat como "el principal pilar de la peregrinación", al que acudirá
con la esperanza de que sus plegarias sean escuchadas. Ali confía en
contar con el suficiente dinero para poder participar más veces de
este viaje y "expiar los pecados", aunque ha confesado que fue su
padre quien le ha sufragado los costes del desplazamiento.
El Ministerio del Interior saudí ha cifrado en 1,75 millones el
número de musulmanes que han entrado en el país para acudir a La
Meca. A ellos se añaden cientos de miles de saudíes, por lo que la
cifra total rondaría los tres millones, según el alcalde de la
ciudad santa, Usama Fadl al Bar.
La peregrinación no ha estado exenta de incidentes durante otros
años, con estampidas e incendios que han llegado a causar cientos de
muertos. Sin embargo, la inversión en infraestructuras ha limitado
este tipo de tragedias, inexistentes desde el año 2006.