Un periodista fue asesinado este martes por la noche en la ciudad de
Las Anod (norte de Somalia), en un nuevo ataque que eleva a al menos
16 los reporteros asesinados en este país en lo que va de año,
informaron hoy los medios somalís.
Ahmed Farah Ilyas, de 27 años y conocido popularmente como Saakin,
fue abatido por pistoleros cuando salía de su trabajo y se dirigía a
su casa, precisó Radio Bar-Kulan.
De momento, se desconoce el móvil del crimen de Saakin, que
trabajaba para Universal TV, y ningún grupo se ha atribuido la
autoría del suceso.
Periodistas locales han denunciado que grupos armados amenazan la
vida de los informadores en la zona, pero las autoridades, según
ellos, no toman medidas para garantizar su protección.
El secretario general del Sindicato Nacional de Periodistas
Somalís (NUSOJ, en sus siglas en inglés), Mohamed Ibrahim, condenó
el ataque e instó a las autoridades a "investigar inmediatamente el
asesinato (...) y llevar a los autores ante la Justicia".
Según la web de información somalí Raxanreeb, Saakin fue
detenido, juntos a otros dos periodistas, por la Policía de la
región de Somalilandia -autoproclamada independiente en 1991- el
pasado día 12, aunque fue puesto en libertad horas después.
Esos tres reporteros fueron acusados de emitir programa de apoyo
al nuevo primer ministro somalí, Abdi Farah Shirdon, alias Saaid,
tras su designación el pasado día 6.
El representante especial de las Naciones Unidas para Somalia, el
tanzano Augustine Mahiga, condenó hoy la "horrorosa" muerte de
Saakin y envió sus condolencias a su familia.
"Intentar silenciar a los medios tendrá un impacto devastador en
la dinámico sector mediático del país. Estos ataques deben acabar y
los crímenes deben ser investigados completamente por las
autoridades", agregó Mahiga en un comunicado.
En lo que va de 2012, al menos 16 periodistas han sido asesinados
en Somalia (la mayoría de ellos en Mogadiscio), país considerado uno
de los más peligrosos del mundo para ejercer esa profesión.
Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991,
cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al
país sin un gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas,
señores de la guerra y bandas de delincuentes armados.