ROMA,
22 Octubre.— Un tribunal italiano ha condenado este lunes a seis
años de cárcel a siete miembros de la Comisión de Grandes Riesgos
por no haber previsto el terremoto que en 2009 se cobró la vida de
más de 300 personas en la ciudad de L'Aquila, pese a que existían
indicios de que podía ocurrir un desastre de esa magnitud.
Los siete imputados, seis científicos y un funcionario, estaban
acusados por cargos de homicidio, desastre y lesiones graves por no
prever el seísmo pese a reunirse una semana antes de que ocurriese,
precisamente para analizar los temblores que estaban sacudiendo esa
zona, situada en el centro de Italia.
El Ministerio Público explicó durante el proceso que
proporcionaron información "inexacta, incompleta y contradictoria"
al realizar su evaluación, en la que no anticiparon el terremoto de
6,3 grados que días después sacudió L'Aquila.
La fiscalía pedía cuatro años de cárcel, mientras que la defensa
solicitaba la absolución de todos ellos, según informan los medios
italianos.
Tras cuatro horas de deliberación y poniendo fin a un juicio que
arrancó en septiembre de 2011, el juez Marco Billi ha condenado a
Barberi Franco, Enzo Boschi, Mauro Dolce, Bernardo De Bernardinis,
Giulio Selvaggi, Claudio Eva y Gianmichele Calvi a seis años de
prisión y les ha vetado de por vida para cargos públicos. Los siete
condenados previsiblemente no irán a prisión a la espera de un
probable recurso.
La defensa basó sus alegatos en la imposibilidad de predecir los
terremotos, para lo cual presentó como aval la opinión de varios
expertos que coinciden en esta misma tesis. Para el abogado Marcelo
Petrelli, representante de Franco, se trata de una sentencia
"sorprendente e incomprensible".
Por su parte, De Bernardinis, responsable de Protección Civil, ha
reiterado que se considera "inocente". "Todavía no entiendo de qué
se me acusa", ha dicho, en declaraciones recogidas por 'Il Corriere
della Sera'.
Voces de la comunidad científica y políticos como el presidente
del Senado, Renato Schifani, también se han mostrado "sorprendidos"
por la sentencia. Schifani teme que siente un precedente que puede
llevar a que otros expertos a no querer ocupar puestos de
responsabilidad como los de los condenados.
Algunas de las víctimas del terremoto, sin embargo, ya se han
reconocido favorables al fallo. "No es sed de venganza, simplemente
es que nuestra hermana no va a volver", ha afirmado una de las
víctimas, Claudia Carosi, según la agencia Reuters.