En presencia de Miguel Díaz- Canel, miembro del Buró Político del
partido y vicepresidente del Consejo de Ministros, bibliotecarios,
intelectuales artistas y representantes diplomáticos recibieron una
detallada explicación de las tareas emprendidas dos años atrás para
rehabilitar constructivamente la imponente edificación situada en la
Plaza de la Revolución y reanimar sus servicios.
Al acto, que contó además con la asistencia de José Ramón
Fernández y Abel Prieto, asesores del Presidente del Consejo de
Estado y de Ministros; Rafael Bernal, ministro de Cultura; Miguel
Barnet, presidente de la UNEAC y el historiador Eusebio Leal, siguió
un recorrido por las dos primeras plantas en el que se pudo apreciar
la ostensible mejoría en las áreas de atención al público, la
restauración del lucernario que corona e ilumina el vestíbulo, la
instalación de Ernesto Rancaño que en la escalera que conduce al
segundo nivel recrea la efigie de Martí conformada por 365 colibríes
que simulan vuelo, y la contribución de decenas de artistas cubanos
a la colección patrimonial de la Biblioteca.
Hubo reconocimientos para los constructores y los inversionistas,
a la colaboración del Ministerio de Cultura, el Ministerio del
Interior, la Oficina del Historiador de la Ciudad y la Agencia
Española de Cooperación Internacional, pero de modo muy especial a
los trabajadores de la propia Biblioteca, simbolizados en dos
especialistas que justamente acaban de cumplir 50 años de servicio
en la institución, distinguidas ambas con el Diploma de Oro, Araceli
García Carranza y Noelia Romero.
Entre los datos aportados por el doctor Eduardo Torres Cuevas,
director de la Biblioteca, que ilustran la magnitud de los trabajos
culminados, destaca la restauración y pulido de 8 000 metros
cuadrados de mármoles en pisos y columnas, la impermeabilización de
cinco cubiertas, la dotación de un moderno sistema de detección y
extinción de incendios, la reposición de montacargas, elevadores, y
la renovación del mobiliario. Y en primerísimo plano, el
reordenamiento y catalogación de los fondos que suman linealmente 94
kilómetros de estanterías.