SANTA
CLARA.— Razón tuvo Silvio Rodríguez cuando expresó que mientras más
duras realidades, más buena la cultura y mientras más necesidad, más
gratitud. Y eso precisamente fue lo que sucedió este domingo en el
concierto ofrecido por el trovador cubano en el barrio santaclareño
del Condado, donde la música unió voluntades.
Ante
la multitud que colmó la calle Rodrigo para corear sus canciones,
las de siempre y otras menos conocidas, pero igual de épicas; o
desde los balcones, aceras y andamios cercanos, cientos de voces se
unieron para corear Canción del elegido, El reparador de
sueños, Cita con ángeles, La Maza y otras letras
de su amplio repertorio.
El delirio se produjo cuando entonó La era está pariendo un
corazón, Ojalá, El necio, Unicornio y
Pequeña serenata diurna, obras emblemáticas cantadas de memoria
por varias generaciones de santaclareños residentes en la zona.
En la despedida, cuando parecía que todo había acabado, el coro
de ¡Silvio!, ¡Silvio!, le hizo retomar la guitarra e interpretar el
clásico Te doy una canción, entonada incluso por niños y
niñas que escuchaban la música cantada por Silvio de la mano de sus
padres o sobre sus hombros.
Habían transcurrido dos horas desde el inicio del concierto, un
tiempo breve pero vivido de manera muy intensa por todos los
presentes, en el que hubo lágrimas, aplausos, abrazos, manos
tomadas, y en fin, mucha satisfacción por el momento, en una
demostración de cuánto puede la cultura.
"Esto es único. Aquí nunca había pasado una cosa tan grande como
esta", aseguró Rosa Torres, una mulata de extraordinario folclor en
su expresión. "Debemos también dar las gracias a Maikel Elizarde, el
tresero de Trovarroco que es oriundo del Condado, por proponerle a
Silvio Rodríguez que viniera a este barrio", expresó.
Julio López, obrero de la construcción que durante todo el tiempo
estuvo tarareando las melodías interpretadas por el trovador,
aseguró que a partir de ahora habrá un antes y un después para el
Condado. "Ya no se podrá contar la historia de esta humilde
comunidad, sin recordar la memorable jornada de este domingo".
En el público no solo había vecinos del reparto. Llegaron de
muchos otros lugares de la provincia, incluso decenas de jóvenes de
otras nacionalidades que estudian en el territorio estuvieron
presentes con banderas de sus países. Uno de ellos nos expresó que
la grandeza de este empeño está en demostrar el poder de
convocatoria del arte para hacer mejores a las personas.
La noche anterior había ocurrido algo similar en el barrio
Dobarganes, donde bajo una intensa lluvia, Silvio cantó para los
moradores del lugar, quienes mostraron su agradecimiento por el
gesto del autor de El Mayor.
Durante su presentación en los barrios de Santa Clara, Silvio se
hizo acompañar de los muchachos de Trovarroco, la flautista Niurka
González y el percusionista Oliver Valdés, quienes estuvieron
magistrales en su cortejo.
Como parte del proyecto, el cantautor donó a esas comunidades
varios títulos de la editorial Pablo de la Torriente Brau, del
Instituto Cubano del Libro y de los estudios Ojalá.