En la conferencia, que tuvo lugar en el Centro de Estudios
Martianos, en esta capital, Rafael Polanco Brahojo explicó cómo del
inagotable conjunto de ideas martianas de Hart, a partir de su vasta
experiencia política y su interés por la filosofía, surgió la idea
de La Cultura de hacer política, la cual toma en cuenta las
enseñanzas de Martí y Fidel.
Resaltó que no se trata de una consigna, y cuando a ella se
refiere su creador se están relatando las maneras prácticas de su
materialización y de vencer los obstáculos que se levantan ante todo
proyecto revolucionario.
Hart destacó el papel de la educación como medio de mejoramiento
humano, llamando a todos los hombres y mujeres de buena voluntad
para salvar la humanidad.
La clave —reiteró Polanco— está en asumir la experiencia martiana
y fidelista para enfrentar los problemas, dejando atrás todo
sectarismo, promover la unión en empeños comunes, y hacer avanzar un
pensamiento filosófico que permita la salvación de la especie
humana.
La joven investigadora Yaliemny Pérez Sardiñas hizo un recuento
de las diferentes interpretaciones del término cultura política, en
distintos momentos históricos, y refirió que el cubano de hoy
necesita una fe con obra, un discurso en el que se vea reflejado y
una política encaminada a satisfacer sus aspiraciones.
Por su parte, Enrique Ubieta Gómez, al disertar del tema,
significó la necesidad del debate constante, ameno y serio, y
recordó que la meta final de un revolucionario es la justicia social
e individual.
La ocasión fue propicia para la firma de un convenio de trabajo
entre la Oficina del Programa Martiano, la Sociedad Cultural José
Martí, el Centro de Estudios Martianos y la Asociación Hermanos Saíz
—a la que asistió Luis Morlote Rivas, su presidente—, dirigido a
estudiar y promover la cultura de hacer política y el diálogo de
generaciones.