Esta situación no es nueva, viene repitiéndose mes tras mes desde
el último trimestre del 2011, afirma el director general de la
empresa, Vicente Torres García, y su directora económica, Marlene
Hernández Torres.
Es algo realmente paradójico en una entidad que honra en tiempo y
con calidad sus planes con el país, cumple la producción mercantil
al 103 %, no tiene deterioro en otros indicadores económicos y
ahorra dos centavos en el costo por peso de producción vendida,
entre otras bazas.
Sin embargo, el problema financiero suscitado aquí puso en
peligro momentáneo hasta el pago de los trabajadores, para cuyo
salario en abril y mayo debió apelarse a un crédito emergente. La
Empresa emplantilla a 815 obreros en siete unidades empresariales de
base, cinco fábricas de exportación, una escogida de tabaco tapado,
una unidad de aseguramiento y la dirección.
Para desenredar y comprender este embrollo, el director general,
acompañado de su jefa económica, lo explican de la forma menos
complicada posible.
"Nosotros fabricamos el tabaco para la exportación (el 76 % de
cuanto hacemos), se lo entregamos a Habanos S.A. Habanos paga su
valor en divisa al Grupo Tabacuba y este transfiere esa moneda
fuerte al Ministerio de la Agricultura. El MINAG da el contravalor
de esa divisa a Tabacuba para que ella nos pueda pagar entonces a
nosotros, en moneda nacional.
"A destacar que aportamos a Habanos una producción estimada
mensual de alrededor de 800 mil cuc. La pita comenzó a enredarse en
el pago del contravalor por parte del MINAG a Tabacuba, desde la
etapa final del 2011", dicen los entrevistados.
Traduzcamos lo anterior a un castellano todavía más claro: esta
Empresa no está facultada para efectuar transacciones directas con
Habanos S.A. de las producciones de sus cinco fábricas de
exportación. El contravalor a percibir significa que si realizan
ventas por un millón de pesos en cuc, ingresarán un millón de pesos
en moneda nacional. Pero lo cierto es que no les está llegando ese
dinero.
Al MINAG no conferirle el contravalor en moneda nacional a
Tabacuba comienza la cadena de impagos, toda vez que la Empresa no
encuentra entradas financieras y a su vez se incapacita para
condonar sus adeudos en el terreno de las por pagar.
Desde abril de este año, la entidad cienfueguera no recibe dinero
por el tabaco de exportación que factura, donde estriba el escollo
central suyo porque no existe dificultad alguna en lo relativo a la
producción nacional, de solo un 24 %.
"Vendimos en este lapso productos por un monto de 3 millones 620
mil cuc, sin reciprocidad en moneda nacional, y eso enreda todo,
porque entonces les debemos cuentas vencidas a empresas del Grupo e
igual nos adeudan a nosotros", afirma Vicente.
"Por consiguiente, se ha creado un lastre financiero en la
Empresa, cuyos gastos mensuales promedian 1 millón 525 mil pesos
entre salarios (430 mil pesos) y gasto material general para poder
pagar la producción", prosigue el director general.
—¿Y qué solución podría existir para resolver tal entuerto? ¿No
han establecido demandas legales?
"A la Empresa nuestra y otras del país en idéntica situación se
nos ha explicado en reuniones nacionales que el MINAG tuvo
complicaciones monetarias y no pudo efectuar los pagos a Tabacuba,
pero que al Grupo Empresarial de Logística del propio Ministerio de
la Agricultura (GELMA) se le asignará un crédito de 150 millones de
pesos para saldarle las deudas a Tabacuba y este nos pueda pagar.
"No se puede demandar a nadie porque Habanos (al cual le
suministramos) pone el dinero en tiempo, en divisa, a tenor de un
contrato marco conjunto con el Grupo Tabacuba. Con créditos
bancarios solo paliaríamos el asunto en el tema de las cuentas por
pagar, pero no en las por cobrar", considera Torres García.
El director no lo dice, pero una demanda los pondría en litigio
contra quienes les dirigen.
A criterio de la directora económica, el destrabe "pasaría por
dos soluciones: a) que al GELMA le aprueben el crédito solicitado
para pagar a Tabacuba. De esa forma, el dinero entraría al fin al
Grupo; b) una prórroga de los créditos vencidos de las empresas de
Tabacuba, o que el banco nos conceda créditos para saldar cuentas
por cobrar y pagar a las empresas del Grupo. A todas luces, esto no
constituiría lo idóneo porque conlleva un interés bancario y va en
contra de los resultados económicos de las empresas".
El directivo asiente, pero es de la opinión que la solución del
problema estaría en que la entidad productora y la receptora
firmasen un contrato conjunto y establecieran los pagos
bidireccionalmente, sin intermediarios (en moneda nacional el pago,
aclara), pero sin tantas trabas ni intermediarios.
Si nos detenemos en la introducción de los Lineamientos de la
Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados
en el Sexto Congreso, a Torres no le falta razón, pues allí hallamos
el principio que promueve otorgar mayor independencia a las empresas
estatales.
De igual forma, el Lineamiento 16 lo respalda en ese sentido,
pues da a las empresas la facultad de decidir y administrar su
capital de trabajo e inversiones hasta el límite previsto en el
plan.
Corresponde entonces al Estado, al Gobierno y a sus
instituciones, ejercer el control sistemático como garantía del
funcionamiento de los sistemas, lo cual también se expresa en lo
aprobado en el Sexto Congreso.
Mientras no ocurra así, la Empresa de Acopio, Beneficio y Torcido
del Tabaco Cienfuegos no tendrá maniobrabilidad, no podrá reclamar
nada y el mal continuará.