Decía
Víctor Hugo que "a la gente no le falta fuerza sino voluntad", pero
considero que al baloncesto femenino de Villa Clara, lejos de
faltarle esta última, lo que realmente le impide escalar a planos
estelares es la extrema juventud de sus jugadoras.
Muestra palpable de este planteamiento son los 20 años que exhibe
como promedio la preselección de 16 atletas que encara desde el
pasado agosto su entrenamiento para la Liga Superior. Esta vez, la
pretensión esencial de las dirigidas por el flamante entrenador
Jorge Romero debe encauzarse en mejorar el sotanero séptimo escaño,
producto de 25 fracasos en 27 salidas a la cancha.
Lógicamente deja mucho que desear el hecho de que solo
conquistaron dos triunfos a lo largo del certamen, pero, pese al
esfuerzo de atletas establecidas como Yamila Ochoa y Yensy Ordóñez,
solo vendrán tiempos mejores cuando sus compañeras crezcan como
jugadoras.
Este proceso evolutivo es algo normal, aunque lo que está fuera
de lo corriente en este caso —al igual que sucede con el
"adolescente" equipo de Metropolitanas— es que el relevo
generacional se produjo de manera brusca y así conforman el plantel
deporti
stas que todavía están "verdes" para cumplir con éxito su rol en
esta Liga. No obstante, dejando de lado este último asunto que
seguro obedece a delineadas estrategias ante la falta de torneos
juveniles, la primordial química entre las integrantes del elenco
debe construirse con tiempo, en cada salida, temporada tras
temporada.
Según informó desde el centro del país el colaborador Luis
Salabarría, el colectivo técnico de las Lobas ha llamado nuevamente
para componer sus filas a la pívot Yunia Pacheco, quien ejercía como
árbitro FIBA en los últimos tiempos. Asimismo despuntan en el
quinteto Ana Isabel Pérez y la "gigante" Danay Acea (1.90 m).
A un mes del comienzo de la Liga, el equipo de Jorge Romero
también insistirá en mejorar esas lagunas técnico-tácticas mostradas
en el certamen precedente, en el cual estuvieron por debajo de la
media en los porcientos de efectividad (35 en tiros de campo, 37
desde la media y 22 en triples), además de quedar en el último
puesto en los tiros libres, con un anémico 49 %.
Observar los puntos más débiles de su juego es también el camino
más rápido y efectivo para avanzar. Pudiera ocurrir un cambio
radical en el panorama del plantel villaclareño —aunque esto resulte
difícil a corto plazo—, pero lo importante es que sus integrantes
puedan encontrar el dividendo ganador, ese que solo lograrán cuando
hagan todo lo viable acorde con sus niveles.