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Leonel Suárez y Gabino Arzola
De cuando el 2012 se convirtió en punto de
giro…
HAROLD IGLESIAS MANRESA
Compacto, sólido, así debe sentirse en este minuto el
decatlonista Leonel Suárez, luego de conquistar su segundo bronce
olímpico en Londres con 8 523 puntos, acumulado merecedor del cuarto
escaño del orden mundial, a la escolta del plusmarquista universal,
el estadounidense Ashton Eaton (9 039), el también norteño Trey
Hardee (8 671) y el alemán Pascal Behrenbruch (8 558).
Para
Leonel, el vuelo de la jabalina seguirá siendo vital en futuras
confrontaciones.
Lo que algunos desconocen es que el 2012 fue para él y su
entrenador Gabino Arzola un año plagado de infortunios, esos que
desencadenaron más de una variación en sus estrategias competitivas
y de preparación, precisamente esos con los que, por alguna razón,
ambos hoy están agradecidos.
Para beneplácito de todos pudo sortear los escollos y emerger
airoso, al punto de que la semana pasada retornó a los
entrenamientos en el Estadio Panamericano, y confieso haberlo visto
en plenitud de forma física y con su enfoque habitual.
Repasando un año de muchos matices, su mentor Gabino Arzola, con
quien comparte desde el 2006, explicó:
"Fue un 2012 muy malo, lleno de preocupaciones, aunque con la
suerte de la inmensa compensación final. Leonel no llegó al 70% de
cumplimiento del plan de entrenamiento, se violaron etapas, fue como
trabajar por retazos, al punto de que solo pudo hacer un decatlón y
medio oficial antes de Londres, el de Gotzis, Austria,
correspondiente al Reto Mundial, pues en la parada de Ratingen,
Alemania, sufrió una ruptura del bíceps medial del muslo derecho.
"A eso súmale los problemas de descompensación en su presión
arterial, que conllevó a un retraso de casi dos meses a principios
de año, nos obligó a variar la estrategia y a profundizar el trabajo
con los saltos y los lanzamientos —por las características físicas
de Leonel debieron fortalecer las carreras, pero eso podría
provocarle variaciones en su tensión nuevamente. La suerte de
trabajar con un atleta con la capacidad psicológica de respuesta de
Leonel hizo que cada obstáculo se convirtiera en un nuevo punto de
partida, una motivación adicional".
MUCHOS POQUITOS PARA SER COMPLETO...
Ciertamente para que el decatlonista holguinero de 25 años de
edad, 1.81 metros de altura y 76 kilogramos de peso haya podido
mantenerse cinco temporadas en la elite en un evento tan complejo,
ha necesitado conjugar muchos elementos. Según confiesa, de no
haberle fallado uno de ellos en la capital británica bien pudiera
haberle peleado la plata a Hardee:
"Londres fue crucial, prácticamente llegué con la reserva y
muchas interrogantes debido a la deuda con los entrenamientos. Deuda
que me pasó factura en la pértiga (concluyó con 4.70 metros ese
evento). Es una prueba muy técnica y para rebasar esa altura
necesito hacer un cambio de garrocha hacia otra que soporte mayor
peso, algo que prácticamente no hice en todo el año y me sentí
perdido. Tampoco me acerqué a los 50 metros en el disco.
"Por suerte, gracias a la variación forzosa, hice marca personal
en longitud (7.52) y mi segundo mejor registro en la jabalina
(76.94)".
Fueron esas modalidades, junto a la altura (2.11), los 110 con
vallas (14.45 segundos), y los 400 m (49.04), las que mantuvieron a
Leonel de a lleno en la pelea.
ARMAS SECRETAS...
"Resultó fundamental la compenetración con Gabino, además de la
buena comunicación, coincidimos en cualquier criterio sobre los
planes de entrenamientos, está muy instruido sobre cuestiones
técnicas y teóricas.
RIVALES Y CÁBALAS...
Puede parecer contradictorio, pero parte de las mejorías
experimentadas por Leonel en sus eventos flojos se las debe
agradecer a los esfuerzos que debió realizar por sus problemas de
presión. Por eso el subcampeón universal de Berlín 2009 se siente en
condiciones de dar un salto en materia de resultados y aspiraciones:
"Este 2012, con tantas interrupciones y ese 8 523, me hace pensar
en los norteamericanos. Quiero perseguirlos, me llevo muy bien con
Eaton, tenemos excelente comunicación, pese a la diferencia de
idioma, pero a la hora de la verdad es bien distinto. Tiempo al
tiempo". |