En la búsqueda de opciones recreativas para la población y de
otra plataforma promocional para el movimiento artístico profesional
del territorio, la EGREM en Santiago de Cuba, plaza en la que
cuentan con los Estudios Siboney, una agencia de representaciones y
varios sitios para espectáculos en vivo, aprovechó un espacio al
costado del cine Rialto al que bautizó, en honor a la vecindad con
el séptimo arte, La Claqueta.
Aunque se inserta en el circuito de las Casas de la Música que la
empresa de grabaciones tiene en La Habana y otras ciudades del país,
esta se diferencia por el perfil y la tónica de su programación así
como por el público al que se dirige.
Al aire libre, en un lugar céntrico, a pocos metros del parque
Céspedes, La Claqueta pretende contribuir a satisfacer la demanda de
un auditorio que no suele acceder a los centros nocturnos
establecidos y menos aún a aquellos diseñados para el turismo (dicho
sea no tan de paso, los turistas que Granma encontró en La
Claqueta declararon su preferencia por un sitio en el que ellos se
suman a un espacio en el que los cubanos se divierten y no al revés
como hallaron en otras locaciones).
De ahí que haya un sector preponderantemente juvenil entre los
parroquianos de La Claqueta, en el cual se advierten vínculos de
identidad con los valores locales que allí se presentan.
¿Algo fácil, logro definitivo? "Para nada —acota Juanita de los
Cuetos, veterana trabajadora de los Estudios Siboney y gestora
principal de lo que sucede en La Claqueta—. Hay que vencer
resistencias y hábitos, porque de una parte están quienes se han
acostumbrado a creer que la recreación es sinónimo de vulgaridad y
mero consumo, y por la otra una tendencia a seguir la corriente, y
eso lo tienes con el uso de la música grabada y el pantallazo en
lugar de promover a nuestros artistas".
"No quiere esto decir —aclara— que impongamos un gusto. Pero no
nos podemos resignar a que todo sea reguetón o discoteca de la peor
calidad. Aquí hemos probado que mientras más diversa sea la música,
dentro de la riqueza que ofrece la tradición musical cubana, más se
amplían los intereses del público y se siembran valores en los
jóvenes".
Prueba al canto, la demostración de Los Guanches, una de las
agrupaciones más calificadas de Santiago y el país, quizás la única
que integre dos cuatro al conjunto de instrumentos de cuerdas. El
público disfrutó a estos virtuosos como si estuvieran en una sala de
concierto.
Una última preocupación: ¿rinde dividendos económicos La
Claqueta? "Ese es otro mito que nos hemos encargado de destruir, el
que opone la rentabilidad a la cultura. Las cuentas están claras y
todo a partir de la lucha por la excelencia del servicio y la
operatividad de una mínima cantidad de personal. Aquí decimos que es
posible ingresar sin hacer concesiones. Los propios artistas
defienden este principio".