En la producción de alimentos y materiales para la construcción,
la salud, la economía, las ciencias naturales y sociales, la defensa
del país o la informática, por solo citar algunos ejemplos, resultan
significativos los aportes de la prestigiosa institución
villaclareña.
De acuerdo con la explicación del doctor Ángel Rubio González,
vicerrector de Investigaciones y Posgrados de la casa de altos
estudios, son muchos los resultados científicos aplicados a lo largo
y ancho del país, lo cual no significa satisfacción; al contrario,
reconoce cuán largo será el camino a recorrer para que la ciencia se
convierta en la fuerza productiva que demanda la sociedad.
Entre las instituciones con mayor progreso en los últimos años,
Rubio González menciona al Centro de Estudios de Informática (CEI),
cuyo aporte, y el de otras instancias, resulta de importancia vital
para el desarrollo de la industria del software en Cuba,
atendiendo a que los resultados obtenidos allí constituyen el
soporte técnico de tal empeño y permitirían la creación de productos
informáticos con un valor agregado que los distinga de lo existente
en el mercado.
Creado en 1973 con otros fines, de manera paulatina el CEI se fue
transformando en lo que es hoy, un relevante eje del desarrollo de
la computación y la informática en el país, avalado por la presencia
allí de 23 Doctores y 27 Másteres, la obtención de numerosos premios
de la Academia Nacional de Ciencias de Cuba y la publicación de
artículos en las revistas especializadas.
De acuerdo con las precisiones del doctor Rafael Bello Pérez,
director del Centro de Estudios de Informática, perteneciente a la
Facultad de Matemática, Física y Computación de la UCLV, la
institución se encarga de la formación de especialistas en Ciencias
de la Computación en la región central e Ingeniería en Informática
en Villa Clara. Aquí también se propicia la superación de los
profesionales de esas ramas mediante el impulso de varios programas
de Maestrías y uno de formación, con estudiantes de todo el país.
Explica, además, que cuentan con seis laboratorios científicos,
vinculados con la bioinformática y biología computacional, la
inteligencia artificial, las bases de datos, la informática
educativa, la computación gráfica y la ingeniería del software.
Entre los aportes más relevantes salidos del ingenio de los
investigadores que allí laboran, Bello Pérez menciona el desarrollo
de modelos computacionales destinados al estudio del genoma, basados
en estructuras algebraicas y técnicas de inteligencia artificial,
con lo cual pueden predecirse las mutaciones en virus, el
establecimiento de una clasificación de la resistencia de proteínas
del VIH y otras enfermedades ante posibles fármacos antivirales;
además de la creación de sistemas inteligentes encaminados al
descubrimiento del conocimiento, entre ellos nuevos métodos para el
procesamiento inteligente de información textual.
Otro de los logros del centro está relacionado con la aplicación
de la inteligencia artificial a problemas de la ingeniería, el
transporte y la construcción; por ejemplo en el diagnóstico de
puentes y edificios, a fin de resolver determinados problemas
constructivos que puedan presentar, tarea elaborada de conjunto con
investigadores de la Facultad de Construcción de esta universidad.
De igual manera, se ha trabajado con algunos hospitales en la
creación de sistemas de base de datos y recuperación de información
que facilita su gestión, además de elaborar software
educativo en apoyo a la docencia universitaria, asegura el doctor
Bello.
La idea de Fidel de que en el futuro nuestra Patria sería un país
de hombres de ciencia cobra vida en la Marta Abréu. Reconforta saber
que la inmensa mayoría de los investigadores del Centro de Estudios
de Informática son jóvenes salidos de allí, quienes con su talento
comienzan a transformar esta ciencia en una fuerza productiva
decisiva para la nación, tal como lo demandó el Sexto Congreso del
Partido.
Encorvados tras las pantallas de sus computadoras, aparecen
muchachos como Jorge Enrique Moreira, graduado en Ciencias de la
Computación, especializado en el área de la bioinformática y todo lo
relacionado con la predicción de mutaciones de los virus, y José
Ricardo Valdés, quien desarrolla modelos destinados al diseño
computacional de fármacos, de conjunto con especialistas del área de
Química y Farmacia.
Para Moreira, hoy existen muy buenas perspectivas para el
desarrollo de la industria del software en el país, y
precisamente, la labor que ellos llevan adelante, junto a otros
investigadores, contribuye a crear las bases para el éxito de dicho
propósito.
"Podemos avanzar mucho más en este terreno, talento hay
suficiente, solo falta destrabar algunos mecanismos que impiden
aplicar los resultados de la ciencia con mayor agilidad", sentencia
el joven.
Tales criterios son apoyados por el doctor Rafael Bello, quien
muestra insatisfacción con el nivel de integración logrado con las
empresas cubanas productoras de software y las instituciones
que trabajan en la informatización de la sociedad, en lo cual se
empeñan de conjunto a fin de cumplir lo establecido al respecto en
los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la
Revolución.
Sobre el tema, explica Bello que la producción de software
solo podrá convertirse en una fuente efectiva de ingresos económicos
cuando tenga como soporte modelos propios, desarrollados por el
talento creado por la Revolución, de modo que sean programas más
competitivos y eficientes.
Reconoce que en ese sentido ya se dan algunos pasos, aunque aún
falta mucho para lograr una integración científica que beneficie de
manera óptima a la economía del país.