Una
enfermedad "silenciosa", la hipertensión arterial, es considerada en
el mundo, y también en nuestro país, como un serio problema de
salud. Para avalar la afirmación bastaría con señalar que el número
de hipertensos en la isla supera la cifra de los 2 millones 200 mil
personas, alrededor de un 25 % de la población adulta.
El tratamiento antihipertensivo tiene como objetivo reducir la
presión arterial a límites normales, a fin de evitar a corto o más
largo plazo la aparición de enfermedades cardíacas, cerebrales,
vasculares, renales y trastornos visuales severos, vinculadas con
ese padecimiento.
Para ello se combinan terapéuticas medicamentosas y no
farmacológicas, encaminadas estas últimas a establecer cambios en el
estilo de vida de estos pacientes.
Actualmente en el país los medicamentos más utilizados son el
Amlodipino, Atenolol, Captopril, Enalapril, Hidroclorotiazida y
Clortalidona.
Teniendo en cuenta que la mayoría de los hipertensos utilizan más
de un fármaco para su control, la doctora Lourdes Broche Villarreal,
especialista en Medicina General Integral y Máster en
Farmacoepidemiología, señala que "se impone la necesidad" de que los
pacientes conozcan que no deben suspender la medicación prescrita
sin previa consulta con su médico, incluso en presencia de algún
efecto secundario que, en general, "desaparecen con el tiempo".
Entre los más frecuentes se encuentran la tos, la diarrea o
estreñimiento, el vértigo o mareo leve, problemas de erección,
nerviosismo, cansancio, dolor de cabeza, náuseas o vómitos, erupción
cutánea y la pérdida o aumento de peso.
Es esencial, subraya la especialista, que cada ciudadano se
interese por conocer sus valores de presión arterial, porque en la
prevención y el control radica la clave para vivir en armonía con
nuestra tensión arterial. Para ello es indispensable mantener una
dieta adecuada, rica en frutas y vegetales, baja de sal, y evitar la
obesidad y el sedentarismo.
La tensión arterial se encuentra dentro de límites normales
cuando sus valores están por debajo de 140 milímetros de mercurio la
sistólica (alta) y por debajo de 90 la diastólica (baja). En los
niños están definidas, según la edad, otras cifras de presión
arterial.
La persona debe estar en reposo (sentada o acostada) por lo menos
media hora antes de tomarse la presión, no haber fumado, tomado café
ni bebidas alcohólicas. Debe estar completamente relajada.