Según Vicente Pérez Ferro, director de la entidad pinareña, en lo
que va de año se han ingresado por ese concepto más de 350 mil
pesos, una cifra que nunca antes habían generado estas
instalaciones.
"Lo que recaudaban algunas de ellas, a veces no alcanzaba para
cubrir los gastos, y mucho menos para poder enfrentar sus
mantenimientos", comenta Vicente.
El nuevo modelo de gestión, que desde junio del 2010 comenzó a
implementarse de manera experimental en barberías y peluquerías de
hasta tres sillones, comprende en la actualidad 22 actividades,
entre las que se incluyen relojeros, zapateros, amoladores,
cristaleros, poncheros, soldadores y reparadores de bicicletas.
En total, suman 461 los trabajadores por cuenta propia vinculados
en Vueltabajo a esta experiencia, a quienes según el contrato, les
corresponde pagar las facturas de electricidad, agua, y correr con
el mantenimiento de las áreas o locales arrendados.
"Antes, todo eso tenía que ser asumido por la Empresa, lo cual
generaba un gasto elevado. Además, hacía que la mayoría de las
instalaciones tuvieran una estructura administrativa, con exceso de
personal ajeno a la producción, como recepcionistas, auxiliares de
limpieza, contadores, almaceneros, algo que deterioraba aún más los
indicadores económicos", explica Vicente.
Así sucedía, por ejemplo, en el Taller Central de Bicicletas,
donde en la actualidad, todas esas tareas se comparten entre sus
siete trabajadores, asegura José Díaz, el ponchero, quien al mismo
tiempo, por acuerdo del colectivo, es el encargado de velar por la
organización, la limpieza, el cumplimiento de los horarios y también
de atender las quejas de la población.
"Ahora somos menos, pero seguimos brindando los mismos
servicios", comenta José.
Incluso, la apariencia de muchos de estos centros, ha comenzado a
cambiar.
Muestra de ello es el pequeño taller instalado por Carlos Aldao,
en el mismo sitio donde por más de 30 años se desempeñó como maestro
relojero.
Mientras enseña las fotos de paredes enmohecidas, techos
deteriorados y pisos rotos, que decidió tomar del lugar para
conservarlas de recuerdo, antes de emprender su reparación, Aldao
señala que "así de deteriorado se encontraba este local, por la
falta de mantenimiento".
Una realidad que anteriormente, con precios subsidiados y
plantillas infladas, la Empresa no estaba en condiciones de
transformar y que ahora comienza a revertirse con la introducción de
nuevas formas de gestión, en medio de la actualización del modelo
económico cubano.