Arrendamiento de locales a cuentapropistas

Un peso menos sobre el Estado

RONALD SUÁREZ RIVAS

PINAR DEL RÍO.— El arrendamiento a trabajadores por cuenta propia de más de 150 locales y áreas de la Empresa de servicios técnicos, personales y del hogar de esta provincia, ha permitido que instalaciones que hasta hace poco constituían una carga para el Estado, hoy le aporten utilidades.

Foto del autorEl arrendamiento de locales, ha permitido que instalaciones que hasta hace poco eran una carga para el Estado, le hayan aportado en lo que va de año más de 350 mil pesos.

Según Vicente Pérez Ferro, director de la entidad pinareña, en lo que va de año se han ingresado por ese concepto más de 350 mil pesos, una cifra que nunca antes habían generado estas instalaciones.

"Lo que recaudaban algunas de ellas, a veces no alcanzaba para cubrir los gastos, y mucho menos para poder enfrentar sus mantenimientos", comenta Vicente.

El nuevo modelo de gestión, que desde junio del 2010 comenzó a implementarse de manera experimental en barberías y peluquerías de hasta tres sillones, comprende en la actualidad 22 actividades, entre las que se incluyen relojeros, zapateros, amoladores, cristaleros, poncheros, soldadores y reparadores de bicicletas.

En total, suman 461 los trabajadores por cuenta propia vinculados en Vueltabajo a esta experiencia, a quienes según el contrato, les corresponde pagar las facturas de electricidad, agua, y correr con el mantenimiento de las áreas o locales arrendados.

"Antes, todo eso tenía que ser asumido por la Empresa, lo cual generaba un gasto elevado. Además, hacía que la mayoría de las instalaciones tuvieran una estructura administrativa, con exceso de personal ajeno a la producción, como recepcionistas, auxiliares de limpieza, contadores, almaceneros, algo que deterioraba aún más los indicadores económicos", explica Vicente.

Así sucedía, por ejemplo, en el Taller Central de Bicicletas, donde en la actualidad, todas esas tareas se comparten entre sus siete trabajadores, asegura José Díaz, el ponchero, quien al mismo tiempo, por acuerdo del colectivo, es el encargado de velar por la organización, la limpieza, el cumplimiento de los horarios y también de atender las quejas de la población.

"Ahora somos menos, pero seguimos brindando los mismos servicios", comenta José.

Incluso, la apariencia de muchos de estos centros, ha comenzado a cambiar.

Muestra de ello es el pequeño taller instalado por Carlos Aldao, en el mismo sitio donde por más de 30 años se desempeñó como maestro relojero.

Mientras enseña las fotos de paredes enmohecidas, techos deteriorados y pisos rotos, que decidió tomar del lugar para conservarlas de recuerdo, antes de emprender su reparación, Aldao señala que "así de deteriorado se encontraba este local, por la falta de mantenimiento".

Una realidad que anteriormente, con precios subsidiados y plantillas infladas, la Empresa no estaba en condiciones de transformar y que ahora comienza a revertirse con la introducción de nuevas formas de gestión, en medio de la actualización del modelo económico cubano.

 

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