Bobby Hogg, de 92
años, hablaba fluidamente el dialecto cromarty. Murió en la
península escocesa denominada Black Isle.
Londres • En una remota aldea pesquera en la península escocesa
denominada Black Isle, ha fallecido el último hablante del dialecto
cromarty, llevándose a la tumba el último trozo del mosaico
lingüístico inglés.
Los eruditos de la academia escocesa dijeron el miércoles que
Bobby Hogg, fallecido la semana pasada a los 92 años, fue la última
persona que hablaba con soltura el dialecto, otrora común en la
aldea costera de Cromarty, a unos 280 kilómetros (175 millas) al
norte de la capital escocesa de Edimburgo.
El dialecto, con gran influencia bíblica, es uno de los muchos
que han desaparecido en las islas británicas.
En todo el mundo, las lenguas y dialectos regionales han
desaparecido al desplazarse la población rural a las ciudades,
además de que la enseñanza obligatoria y los medios de
comunicaciones de masas han eliminado las peculiaridades del habla
local.