Rafael Correa, la prensa, Assange y las elecciones

MÓNICA BARÓ SÁNCHEZ

El principal rival del presidente ecuatoriano Rafael Correa en la próxima contienda electoral del 2013, no será un partido político, sino la prensa derechista. A pesar de que el líder del movimiento Alianza PAÍS aún no ha anunciado que se postulará para otro mandato, en los últimos meses ha tenido que responder a múltiples ataques de medios nacionales y extranjeros que esgrimen acusaciones de diverso tipo en su contra para desacreditarlo. Una de las más sistemáticas es la de coartar la libertad de expresión y utilizar el caso del australiano Julian Assange, fundador de WikiLeaks, para "limpiar" su figura ante la opinión pública.

"Todo lo que hemos visto los últimos días es el preludio de esa campaña electoral que, como siempre, ante el derrumbe de la partidocracia, de las mafias políticas que dominaban este país, esa prensa corrupta ahora ha tomado su lugar, incluso los representa", declaró recientemente el mandatario en un acto multitudinario, donde desmintió la idea difundida por varios medios de que la organización que dirige había sido la que más firmas falsas había presentado en el Consejo Nacional Electoral, en busca del aval jurídico que permite presentarse a los comicios.

Pero bastaría repasar la trayectoria de la Revolución Ciudadana iniciada en el 2007, para constatar lo descabellado de la idea. Alianza PAÍS no necesita incurrir en fraudes para continuar representando al pueblo. Incluso los resultados de la encuesta recién divulgada por la empresa Perfiles de Opinión, que revelan un respaldo a la gestión presidencial de Correa de un 81,7 %, son más elocuentes que aquellos medios de comunicación que ponen sus millonarios recursos en deslegitimar al mandatario ecuatoriano.

Los amantes del amarillismo de cualquier viento arman tormenta y por supuesto que no iban a dejar pasar la osadía del Gobierno ecuatoriano de conceder asilo político a Julian Assange.

Una de las estocadas menos sorpresivas provino del diario estadounidense El Nuevo Herald, una semana después de que el ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Ricardo Patiño, anunciara el otorgamiento de asilo diplomático al acosado australiano. Con el título de El show de Correa con Assange, apareció en el Herald el 23 de agosto un artículo firmado por el periodista argentino residente en Estados Unidos, Andrés Oppenheimer, quien en el 2003 fuera clasificado por el periódico francés Le Monde como alguien que "ocupa un lugar único en la prensa de las Américas, representando los intereses de EE.UU".

En su texto, Oppenheimer, asumiendo las apreciaciones de Emilio Palacio, un excolumnista del diario El Universo que encontró en Miami tras ser condenado en Ecuador por injurias calumniosas contra el Presidente, asevera que "la campaña de Correa a favor de Assange no tiene como único propósito reparar su imagen como el enemigo número uno de la libertad de prensa en Ecuador, sino que también es parte de su ofensiva propagandística para ganar espacios políticos en el campo de la izquierda radical latinoamericana".

Sin embargo, el movimiento Alianza PAÍS, surgido de los sectores populares, ha sabido fertilizar la política en un país donde los partidos tradicionales de izquierda se encontraban desgastados, carecían de credibilidad y mostraban simpatías con el neoliberalismo. Por eso la Revolución Ciudadana activó tantas alarmas cuando declaró su objetivo histórico como amplio proyecto social. Aspiración que abre caminos hacia la auténtica radicalidad en los procesos de emancipación de la región.

Unos de los logros más memorables del gobierno de Rafael Correa en este sentido fueron la creación de medios de comunicación públicos, que no existían antes del 2007 en el país —solo había privados y comunitarios— y la aprobación en el 2008 de una nueva Constitución, donde se reconoce el derecho ciudadano a la información y a la comunicación.

Porque si de veras la libertad de expresión les inquietara en algo, habrían considerado en sus análisis las opiniones del propio Assange, quien en una entrevista publicada por la agencia Andes el 17 de septiembre destacó la determinación de Correa para defender su soberanía nacional y, más adelante, afirmó:

"A diferencia de muchos gobiernos que querían reprimir nuestras publicaciones sobre los cables diplomáticos de EE.UU., el presidente Correa ya a inicios del 2011 nos pidió que hiciéramos pública la mayor cantidad posible, incluso sabiendo que algunos eran críticos de su administración".

Pero, obviamente, a la prensa que arremete contra Rafael Correa no le conviene ni que Assange se establezca en Ecuador y se libere de la (in)justicia ni que en la nación ecuatoriana se continúe impulsando una Revolución Ciudadana.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir