|
Europa y la trampa de la austeridad
Marcelo Justo
Las cuentas fiscales no cierran, los mercados financieros prestan
a tasas exorbitantes y la llamada Troika (la Unión Europea, el Banco
Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, FMI) exige
ajustes a cambio de sus préstamos.
Con este panorama de fondo, la austeridad parece inevitable para
muchos países de la eurozona. La pregunta es si se puede distinguir
entre un ajuste de derecha y otro de izquierda, entre un modelo que
reparta las cargas de los recortes y otro que las haga recaer en los
que tienen menor influencia en las políticas públicas: excluidos,
pobres y clases medias.
En la última semana dos modelos de presupuesto con ajuste han
presentado siluetas definidas y contrastantes.
En Francia, el gobierno ha basado su ajuste en un aumento
impositivo de los más ricos para recortar el déficit del 4,5 % al 3
%.
El famoso impuesto del 75 % por dos años a las riquezas por
encima del millón de euros es el símbolo más claro de este ajuste de
izquierda.
El caso opuesto es España, donde el gobierno anunció la semana
pasada un congelamiento del salario público y una disminución del
8,9 % en el gasto ministerial para reducir el déficit fiscal del
proyectado 6,3 % de este año al 4,5 % el año próximo.
"Se puede decir que un ajuste que se concentra en los impuestos
de los que más tienen, más que en la reducción del gasto fiscal, es
de izquierda, mientras que a la inversa, es de derecha. Al proteger
el gasto, se protege la demanda del conjunto de la sociedad, que es
esencial para el crecimiento, y los servicios que presta el estado
usados por las mayorías", le dijo a BBC Mundo el economista James
Meadaway, de la New Economic Foundation.
Igualdad, fraternidad
y libertad
La cultura política francesa, con los principios de su revolución
muy arraigados, favoreció la propuesta del presidente Francois
Hollande.
El nuevo presupuesto intenta equilibrar las cuentas con una
recaudación adicional de unos 20 mil millones de euros y un ahorro
en gastos administrativos de diez mil millones.
La clave de su matriz progresista es que en lugar de basarse en
impuestos regresivos como el impuesto al consumo (IVA), que afecta a
toda la población sin tomar en cuenta sus ingresos, se basa en un
aumento de las contribuciones de las grandes corporaciones (diez mil
millones) y de las personas con más ingresos (también diez mil
millones).
Unos 50 mil contribuyentes, que ganan más de 150 mil euros por
año, pagarán un 45 %. El polémico impuesto del 75 % para los que
ganen más de un millón de euros afectará a unas cinco mil personas.
Según el primer ministro Jean-Marc Ayrault, nueve de cada diez
ciudadanos franceses no pagarán más tributos en este intento de
equilibrar las cuentas fiscales.
Los críticos sostienen que estas medidas son contraproducentes
para la economía, porque los ricos terminarán migrando a países con
regímenes fiscales más favorables o evadirán los pagos con una
aceitadísima maquinaria de contadores y paraísos fiscales.
"El problema de la migración ha sido totalmente exagerado.
Globalización o no, la gente tiene raíces en un lugar, trabajo,
hogar, familias; no se cambia país así nomás. El tema de la evasión
fiscal es cierto, pero afecta a toda Europa y se puede combatir con
un mayor control", le comentó Meadaway a BBC Mundo.
Profundizando el
recorte
Con la soga al cuello, España es el caso opuesto de Francia. El
presupuesto del 2013 del gobierno de Mariano Rajoy es su quinto
ajuste en nueve meses.
El gobierno se ha comprometido a una reducción del gasto
equivalente a unos 50 mil millones de dólares y un aumento del IVA y
de otros tributos generales (incluido un 20 % a la lotería) para
recaudar unos 20 mil millones de dólares.
Según el gobierno, se trata de un presupuesto equilibrado que se
basa en un 58 % de la reducción del gasto y un 42 % del incremento
de los ingresos (mayor carga impositiva).
El argumento es polémico y deja de lado los cuatro ajustes
previos, pero no es el problema más grave.
La proyección gubernamental es que la economía disminuirá un 1,5
% del Producto Interno Bruto (PIB) este año y un 0,5 % para el 2013.
Según Henning Meyer, economista de la London School of Economics,
esta falta de crecimiento es el talón de Aquiles de los ajustes.
"Si la economía no crece, si se reduce continuamente la demanda
con despidos y congelamientos de salarios y reducciones, la
recaudación va a caer y el gasto va a aumentar por las partidas
dedicadas al desempleo", le dijo Meyer a BBC Mundo.
El problema —opinan muchos analistas— es la austeridad misma, sea
de derecha o de izquierda.
La austeridad y el
Titanic
El Plan A (Austeridad) de la eurozona parece hacer agua por todos
lados.
Grecia se ha hundido en una depresión económica; España, Italia y
Portugal tienen crecimiento negativo, y la zona en su conjunto
avanza a pasos acelerados hacia una nueva recesión, la segunda en
tres años.
"El problema económico es cómo reducir la relación entre el
tamaño de la economía y su deuda. Si la economía crece, esto es
posible. Si se contrae, la deuda se vuelve más onerosa", explicó
Meyer.
En los cinco años de gobierno de Nicolás Sarkozy, que atravesó el
vendaval financiero del 2007-2008, la economía francesa estuvo en
recesión o se estancó y su deuda pasó del 64 % del PIB al 91 %.
Algunos analistas creen que tarde o temprano la reestructuración
de la deuda será inevitable.
Y es que la austeridad encierra una paradoja: buena parte de los
ahorros y de los aumentos impositivos sirven para pagar los
intereses de lo adeudado.
En España, los gastos de la deuda consumirán un 75 % del ajuste
que se ejecutará en el 2013. En Francia, el cálculo es que los
ahorros se dedicarán por entero a pagar intereses, equivalentes a
unos 46 mil millones de euros.
"Si no hay un retorno rápido al crecimiento económico, habrá una
reestructuración. Esto ya ha pasado con Grecia, pero no a un nivel
suficiente. Y una reestructuración impactará mucho a los acreedores,
en su mayoría bancos europeos que ya son muy frágiles", le dijo
James Meadaway a BBC Mundo.
Si la economía no vuelve a crecer y la protesta social se
profundiza, la eurozona se asemejará cada vez más a un Titanic con
los témpanos de su destrucción a la vista sin que nadie atine a un
cambio de rumbo. (Tomado de
BBC Mundo) |