El número de los denominados "grupos de odio" se incrementó de
149 a finales del 2008 a 1 274 en el 2011. Esos datos provienen del
Southern Poverty Law Center (SPLC), institución dedicada al
seguimiento de las agrupaciones extremistas en ese país.
Entre los grupos que operan activamente se incluyen neonazis,
miembros del Ku Klux Klan, nacionalistas blancos, neoconfederados,
cabezas rapadas de corte racista o vigilantes fronterizos. Los más
violentos en la actualidad son los grupos antinmigrantes, que se han
radicalizado ante el incremento interracial.
Aunque se extienden por toda la Unión, son más numerosos en
California, con 84 grupos; Georgia, 65; Florida, 55; New Jersey, 47
y Misisipi, 41, según el diario USA Today.
Esas agrupaciones en su mayoría tienen un carácter violento y se
respaldan en la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense,
que reconoce el derecho a portar armas.
Para tener una idea de cómo operan, recordemos que la
organización racista Ku Klux Klan solicitó al gobierno del estado de
Georgia que le permitiera la vigilancia de una avenida para
garantizar su "limpieza, tranquilidad y progreso".
Asimismo, Wade Michael Page, autor de la masacre que provocó seis
muertos en un templo de la minoría sij de Wisconsin, pertenecía a un
grupo de los llamados "skinhead" (cabeza rapada).
Ahora bien, ¿por qué los grupos de odio han aumentado en los
últimos tres años? Para el SPLC, las causas estás relacionadas con
temores ante la crisis económica, el cambio en los patrones raciales
y la posibilidad de que un presidente negro, a quien algunos
sectores ven como un enemigo del país, se mantenga por otros cuatro
años en la Casa Blanca.
Detrás de la intolerancia se esconde siempre una cuota de miedo.
Es verdad también que las crisis económicas fortalecen las
tendencias de extrema derecha. No en vano el historiador británico
Eric Hobsbawm dijo que sin la crisis económica de los años treinta,
no habría existido la figura de Hitler.
Sin embargo, en el caso de Estados Unidos, el motivo fundamental
del aumento de los grupos de odio parece estar relacionado con los
cambios demográficos. Mientras la población blanca envejece, las
minorías, en especial las de inmigrantes, tienen más hijos. La
Oficina del Censo señala que hoy el 50,4 % de los niños menores de
un año son hispanos, negros o asiáticos.
De continuar esa tendencia, en el 2042 las hoy minorías serán
mayoría. Ya en California, Hawai, Nuevo México, Texas y en el
Distrito de Columbia, los integrantes de grupos minoritarios suman
más que los blancos.
Así, muchos temen que se "pierda" lo que consideran el auténtico
espíritu norteamericano, es decir, las tradiciones conservadoras
conocidas como WASP. O sea, blancos de clase media, protestantes y
anglosajones, cuyas siglas en inglés responden a los términos de
White Anglo Saxon Protestant.
Mientras la población anglosajona pierde su posición mayoritaria
en la pirámide étnica y social, el extremismo ideológico se acentúa.
¿Cuántos más deben morir antes de que las autoridades pongan freno a
los grupos de odio? Claro está, lo primero sería identificarlos como
un problema, algo que aún está lejos de suceder, sobre todo porque
se entronca con otros asuntos pendientes como el derecho a portar
armas de fuego. ¿Cómo detener a grupos violentos en un país donde la
violencia es parte de la cultura política nacional?