Murió a los 95 años. Era austríaco, hijo de polacos. Viajó muchas
veces a América Latina, región donde se sentía a gusto porque —según
él mismo confesó— se seguía utilizando un término claro: revolución.
En su autobiografía, escribió: "Pertenezco a la generación para
quienes la Revolución bolchevique representó una esperanza para el
mundo". Siguió siendo toda su vida un hombre de izquierda y
marxista.
Sus grandes preocupaciones fueron las injusticias del sistema
capitalista. Hace poco le dijo a un colega historiador que quería
ser recordado como "alguien que no solo mantiene la bandera volando,
sino que demostró que al agitarla se puede lograr algo".
La suya era la bandera de la justicia social. En uno de sus
últimos ensayos sentenció: "La injusticia social necesita ser
denunciada y combatida [...] El mundo no se va a arreglar por sí
solo".
En su labor como historiador hizo aportes y fue un pensador clave
de la historia del siglo XX. Su trilogía fundamental está compuesta
por La era de la revolución (1789-1848), La era del
capital (1848-1875) y La era del imperio (1875-1914).
Al margen de su obra histórica, Hobsbawm escribió bajo el
seudónimo de Frankie Newton (tomado del nombre del militante
comunista y trompetista del grupo de la cantante norteamericana
Billie Holiday) numerosas críticas de jazz.