Nobles influencias de maestros inolvidables, significativas
lecturas desde edades tempranas, las historias maternas acerca de
sus vivencias cuando integró las filas de maestros voluntarios y una
obvia afición por las letras —"aunque mis mejores calificaciones las
tenía en las asignaturas de ciencias"— incidieron notablemente en el
desempeño de esta reportera que a pocos meses de graduada asumió la
corresponsalía de guerra en la República Popular de Angola, y que no
concibe la felicidad si no está rodeada de libros.
"Pasé muchas dificultades al cumplir esa misión, al principio
ninguno de mis trabajos se publicaban porque las fotos eran muy
malas, pero le debo a Angola mucho, allí aprendí lo que me hubiera
llevado diez años aprender en la redacción de un periódico. No por
las técnicas de la profesión, sino por la vida que viví, por el
conocimiento del ser humano, por las vivencias de las personas en
situaciones límite".
La guerra vista tan de cerca le permitió valorar "el simple acto
de respirar, porque en la guerra la muerte nos pasa por al lado, nos
gira alrededor, se nos posa en la cabeza y se nos mete en los
sueños"; y le propició un crecimiento humano vital para después
ejercer el oficio de una manera más seria y responsable. "Pasaron
muchos años para aprender que la sociedad no es un paseo de rosas y
tuvo que vivir el país acontecimientos desgarradores a nivel
internacional para después madurar, pero esa experiencia fue
esencial en mi formación humana y periodística. Era una aprendiz de
verdad".
Después vino su incorporación al diario Granma, por el que
siente la gratitud de haber compartido la profesión con colegas como
Marta Rojas, Enrique Román, Luis Suardíaz, Felix Pita Astudillo y
Agustín Pi, cuyas enseñanzas contribuyeron a su maduración
profesional.
Un nuevo giro dará su carrera cuando en 1993 ve la luz el libro
Después de lo increíble, texto de su autoría cuya figura
protagónica es el Comandante en Jefe Fidel Castro, al lado del cual
ha tenido el privilegio de permanecer durante mucho tiempo para
poder llevar a cabo proyectos testimoniales que centran su mira en
el líder revolucionario, entre las que cuentan: Todo el tiempo de
los cedros. Paisaje familiar de Fidel Castro Ruz, Ángel, la
raíz gallega de Fidel y Fidel Castro Ruz, Guerrillero del
Tiempo. Conversaciones con el líder histórico de la Revolución
Cubana, además de asumir tareas editoriales en La Victoria
Estratégica y La Contraofensiva Estratégica, del propio Fidel.
Un desafío muy grande son las palabras que vienen a su boca
cuando se le pregunta la significación de esa ardua faena. "Lo
primero que demuestra haber podido llevarla a cabo es la humildad de
Fidel, porque es un hombre no solo de una dimensión muy grande sino
de múltiples dimensiones, inagotables, infinitas... y no solo en lo
inmenso, sino en lo que yo digo que es también lo diminuto.
"En sus preguntas —explica para argumentar la responsabilidad que
entraña tenerlo tan de cerca— es insospechado. Vivo con esa angustia
cotidiana de estar informada, de seguir aprendiendo, pero él es una
persona muy generosa, con quien yo he sabido que lo que vale es la
franqueza, la constante búsqueda.
"Yo estoy tratando de acercar al hombre múltiple que es Fidel,
sin que me preocupen otros trabajos previos y excelentes, como los
de Frei Betto o los de Ignacio Ramonet; y cuando me preguntan cuál
es la mejor biografía de Fidel digo: Fidel y la Religión,
Un grano de maíz, Cien horas con Fidel, La paz en
Colombia, las Reflexiones... Su mejor biografía es él
mismo, todo lo que se ha producido desde él y sobre él, porque es
multidimensional y no puede abarcarse en un solo libro, haría falta
una legión de escritores, de analistas, de estudiosos, para
continuar estudiando la vida de Fidel y su pensamiento".