SANTIAGO
DE CUBA.— El título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de
Oriente será conferido al luchador antiterrorista cubano preso en
cárceles de Estados Unidos, Antonio Guerrero Rodríguez, el próximo
10 de octubre, en ocasión del aniversario 65 de la fundación de la
Casa de Altos Estudios de Oriente.
Calificada por la rectora, doctora Martha del Carmen Mesa
Valenciano, de inmenso honor para la prestigiosa institución, la
entrega, que a propuesta de profesores y alumnos, tendrá lugar en el
Salón de la Ciudad, de la sede del Gobierno Municipal, reconoce las
cualidades de educador y la ejemplar firmeza revolucionaria del
Héroe de la República de Cuba.
Graduado en julio de 1983 de Ingeniero en Construcción de
Aeródromos, en el Instituto de Ingeniería de la Aviación Civil de
Kiev, actual capital de Ucrania, a partir de septiembre del propio
año Tony comenzó a laborar en la sección de aeródromos e inversiones
del aeropuerto internacional Antonio Maceo, de Santiago de Cuba.
Según testimonio de la profesora de la Facultad de Construcción
Civil de la Universidad de Oriente, Tamara Wantong, "fue mientras se
desempeñaba en ese departamento, que por un tiempo dirigiría, cuando
autorizó las visitas docentes de los alumnos del quinto año de
Ingeniería en Obras del Transporte a las instalaciones del
aeropuerto.
"Tony poseía tan sólidos conocimientos sobre aquellos temas en
los cuales era especialista, y contribuyó a profundizar en la
temática con tal dominio, que de inmediato se le propuso la idea de
abrir un contrato para que impartiera en nuestra Facultad la
asignatura Diseño y Construcción de Aeropuertos".
Facultado con categoría de Instructor Adjunto de la Facultad de
Construcciones del Instituto Superior Julio Antonio Mella, de la
Universidad de Oriente, para ejercer la actividad docente en la
Educación Superior, Antonio Guerrero impartió tres asignaturas en
los cursos 1988-1989 y 1989-1990.
En el expediente docente archivado en el Departamento de Recursos
Humanos de la Universidad de Oriente, las evaluaciones sobre los
cursos impartidos resumen: "Tiene prestigio ante sus alumnos, dado
por el nivel técnico y de actualización de sus clases, de presencia
personal y la exigencia sobre los estudiantes".
El sentido de esta experiencia se encargaría de explicarlo el
propio Tony, al responder desde la prisión una carta de quienes en
aquellos años compartieron con él el claustro: "Recuerdo cuando
asumí aquel compromiso fue, más que una carga adicional a mi trabajo
en el aeropuerto, una labor en la que me sentía haciendo algo que
siempre me ha gustado: enseñar".
Es conocido que fiel a esa vocación, durante el prolongado y
cruel confinamiento de que ha sido objeto, Tony ha establecido
relaciones muy cordiales con compañeros de celdas, y, tras cumplir
las obligaciones impuestas por el penal, contestar la numerosa
correspondencia, escribir sus poemas o dibujar, ha encontrado tiempo
para improvisar entre ellos clases de idioma español y cultura
general.