Leñadores arman su hoguera

PASTOR BATISTA VALDÉS

LAS TUNAS.— Como otros equipos cubanos, los leñadores hacen arder también su "base central de operaciones" (estadio Julio Antonio Mella), en medio de una preparación que busca ganar tiempo, erradicar flancos débiles de la anterior serie y perfeccionar lo avanzado, en aras de mejorar su ubicación en la próxima Serie Nacional.

Foto del autorEl entrenamiento le concede importancia al estilo de juego rápido.

"Mis muchachos saben que cada minuto es fundamental si de verdad queremos superar la actuación del pasado año y entregarle a la afición el espectáculo que espera y merece toda Cuba" —afirma Juan Miguel Gordo, mientras da ligeros pasos de uno a otro lados (tal y como suele hacer en cada choque), instando mediante frases cortas y enfáticas a realizar acciones más dinámicas, entusiastas y efectivas.

Evidentemente, la concepción del entrenamiento le concede prominente interés al estilo de juego rápido, soporte en no pocas de las victorias conseguidas durante la última temporada, "pero también este es el momento —insiste— de limar insuficiencias como las que nos afectaron a la hora de elegir los lanzamientos para batear, tanto en conteo favorable como desfavorable".

Terreno en buen estado y aseguramiento material aceptable, aunque susceptible de mejorar aún de acuerdo con la intensidad del fogueo, son también ingredientes con peso específico en la calidad de la preparación.

Hombres consagrados, como Dánel Castro, Joan Carlos Pedroso y Yoelkis Cruz devienen fuente de inspiración para los novatos y punto de obligada referencia conductual para que todos suden la camiseta ahora, pongan en tensión los músculos, demuestren la capacidad de escuchar, y hagan bien las cosas.

El equipo necesita actuar así. Las anunciadas ausencias del serpentinero abridor Dael Mejías, el relevista Rigoberto Cabrera (ambos por razones de disciplina) y el torpedero Alexander Guerrero (quien solicitó no jugar este año) obligan a no dilapidar tiempo y energías que pueden hacer mucha falta después.

Los leñadores siguen armando su juego y "armándose" poco a poco de lo necesario para "podar" del plano subjetivo estorbos de esa índole, concentrar la atención en lo principal y replantar el impetuoso ritmo que un año atrás tornó a este conjunto realmente peligroso para cualquier rival.

 

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