Un acercamiento a la vida y la obra artística del joven bailarín
y coreógrafo del Ballet Nacional de Cuba, Eduardo Blanco (1982),
constituye el documental El camarón encantado, que con guion
y dirección de Olivia Cordovés, y realizado por el ICAIC, tendrá su
premier este jueves 4 de octubre, a las 8:00 p.m., en el Multicine
Infanta.
Esta obra audiovisual, que podrá ser vista en todas las salas
cinematográficas del país a partir del 25 de octubre, recoge en 27
minutos la evolución artística de este joven que a la edad de 12
años estrenó su primer ballet y a los 18 pasó a integrar el elenco
de la prestigiosa compañía que dirige la prima ballerina assoluta
Alicia Alonso, para la que ha creado varios ballets, entre ellos,
Aladino (2001), El camarón encantado (2002), Hansel y
Gretel (2003), El soldadito de plomo (2004), Sueño de
abuelos (2005), Acentos (2008) y La Leyenda del agua
grande (2011).
"La idea de hacerle este documental a Eduardo, explicó su
directora, nació un día en que llevé a mi pequeño hijo al Karl Marx
a ver el ballet El camarón encantado. Me quedé impresionada
al ver el silencio que hicieron los niños presentes en el teatro,
los que como el mío, antes no paraban de hablar, de pedir golosinas,
una vez que se descorrieron las cortinas. Hoy le quiero dar gracias
por dejarme penetrar en su vida, en su familia, en su mundo, que es
el ballet, y poder contar y mostrar al público su trabajo".
Eduardo agradeció a Olivia y a su equipo de trabajo —entre los
que se encuentran Oscar M. Valdés, al frente de la fotografía;
Orelvys (Pao) Fraga, en el sonido y la banda sonora; Kenia
Velásquez, en la edición, y Santiago Llapar, en la producción—, el
documental, sobre todo al recoger en tan poco tiempo y con un
resultado final que lo satisfizo, sus comienzos y su presente en el
mundo del ballet. "De niño, allá en Santiago de Cuba, recordó
Eduardo, soñaba primero con ser tramoyista, y luego llegar a
bailarín. Me gustaba también la música y así fue como ingresé en la
escuela de arte. Estando en esta, logré ver un ensayo de Alicia y
desde ese día, creo, me propuse que si por mi tamaño no podía llegar
a ser bailarín, sería coreógrafo y lo conseguí".
A través de entrevistas a la madre de Eduardo, a personalidades
como Ramona de Saá, Miguel Cabrera, la misma Alicia Alonso y sus
compañeros del Ballet Nacional de Cuba, en el documental se va
descubriendo el valor del joven artista.