GINEBRA.—
Cuba reiteró ante el Consejo General de la Organización Mundial del
Comercio (OMC) que la usurpación de la marca Havana Club constituye
una grave violación de los compromisos multilaterales de Estados
Unidos en materia de propiedad industrial.
Este litigio y otros procesos en curso contra patentes y marcas
cubanas en las cortes estadounidenses evidencian sus propósitos de
fondo: intentar aniquilar por cualquier medio los bienes intangibles
de nuestro país, que son importantes recursos para el desarrollo
sostenible, declaró Nancy Madrigal.
La consejera de la misión cubana ante los organismos
internacionales con sede en Ginebra condenó la reiterada negativa de
Washington de acatar las recomendaciones y resoluciones del Órgano
de Solución de Diferencias (OSD) de la OMC.
Madrigal recordó que desde 2002 el OSD dictaminó la
incompatibilidad de la "Sección 211 de la ley Ómnibus de
Asignaciones de 1998" con el Acuerdo sobre los Aspectos de los
Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Adpic)
y con el Convenio de París.
A causa de la Sección 211 no solo se arrebatan los derechos de
Cubaexport sobre la marca Havana Club, sino que también se ha
amparado su uso ilegítimo por la compañía Bacardí, que la utiliza,
en franco acto de piratería comercial, dentro de los Estados Unidos,
para comercializar un ron que no es de origen cubano.
"Los textos jurídicos de la OMC, y en este caso el Acuerdo sobre
los Adpic, deben primar por encima de los intereses políticos
individuales de cada país", afirmó Madrigal.
La declaración de Cuba contó con el apoyo de un gran número de
delegaciones, entre ellas las de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile,
China, Ecuador, Nicaragua, México, República Dominicana, Uruguay y
Zimbabue.
Estos países exigieron a Estados Unidos cumplir sin más demora
las recomendaciones y resoluciones del OSD y poner fin a este tipo
de acciones que perjudican las limitadas posibilidades de naciones
en desarrollo, señala una nota de la misión cubana en Ginebra.