¿Herejía u osadía?

GERMÁN VELOZ PLACENCIA

¿Realmente será una herejía prender fuego a un longevo piano? Sacrílego es no crear, situación bien ajena a Juan Pablo Carreras Vidal, cazador de luces y sombras sobre seres vivos y objetos, que dejan de ser comunes cuando los muestra en publicaciones impresas y digitales. Lo atestiguan los premios Juan Gualberto Gómez y 26 de Julio, entre otros galardones.

¿Cómo claudicar ahora, cuando Codanza arriba a su aniversario 20? El ensayo fotográfico que ofrece en el vestíbulo del teatro Eddy Suñol, en la ciudad de Holguín, es el resultado de la comunión espiritual entre el artista del lente y un elenco de coreógrafos y bailarines que se retan a sí mismos cada segundo e imponen el hábito de seguirlos en la escena.

Ingeniosas como siempre, ambas partes se fueron a "conspirar" sobre la marisma, a la vera de la mística y encantadora Gibara, y nos regalan la historia del encuentro de una horda y un piano, suceso que a primera vista parece destructivo, pero finalmente recuerda que la vida se compone de desgarradoras simbiosis.

Los actos que desencadena son feroces. El tropel profano explora la "caja de música" y encuentra la musa que la habita. Ella se revela como una mujer de hermosura bravía. Nada evita que la embistan, atrapen, carguen y arrastren con frenesí al fango salitroso.

Imparable, la horda la despoja de la ropa, acto que trae lo impensado, porque la altiva musa asimila el cruel hecho como bautizo, toma la antorcha que la amenazaba y prende fuego al piano, su morada, o tal vez, su cárcel.

Desnudo el cuerpo y confirmado el advenimiento, pasa a ser venerada con un ritual tan delirante como el del encuentro inicial, el que solo podía surgir de la capacidad de improvisación y el rigor técnico de los bailarines.

En otras ocasiones han trabajado juntos Juan Pablo y Codanza. En el 2006 dieron vida a un ensayo fotográfico titulado Hierro, una vez que las imágenes fueron tomadas en la Plaza de La Marqueta, entre las esculturas metálicas que exhibió el artista español Antonio Grediaga.

No hace mucho la "confabulación" los llevó a armar una historia tan sensible como osada, también en Gibara, en torno a la Copa del Amor, suceso que arrancó los más elogiosos comentarios de internautas nacionales y de otras latitudes.

Por los valores conceptuales y estéticos —incluida la fuerza de las imágenes—, transita por igual senda la recién inaugurada muestra fotográfica. Merece el triunfo quien arroja cuerdas de luz para embridar unicornios.

 

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