NACIONES
UNIDAS.— El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno
Rodríguez, al hablar ante el plenario de la Asamblea General de la
ONU, rechazó la utilización con fines políticos del problema del
terrorismo por parte del gobierno de Estados Unidos y exigió a
Washington poner fin a una lista unilateral y arbitraria de países
patrocinadores del terrorismo internacional, en los que incluye a
Cuba.
El canciller explicó que el verdadero propósito de mantener a la
isla en el listado es fabricar pretextos para endurecer la
persecución de nuestras transacciones financieras y justificar la
política de bloqueo.
Rodríguez recordó que el gobierno norteamericano ha utilizado el
terrorismo de Estado como un arma de su política contra Cuba, que ha
provocado tres mil 478 muertes y dos mil 99 discapacitados.
Igualmente destacó el apoyo expresado por América Latina y el
Caribe a Cuba durante la llamada Cumbre de las Américas, que excluyó
nuevamente a la isla antillana por imposición del gobierno de
Estados Unidos, e insistió en la postura de la Isla a favor del
derecho de Argentina a su soberanía sobre las Islas Malvinas y el
derecho de Puerto Rico a su independencia.
El representante cubano señaló la importancia de la constitución
de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac),
recordando las palabras del líder de la Revolución Cubana, Fidel
Castro: "ningún otro hecho institucional de nuestro hemisferio
durante el último siglo refleja similar trascendencia".
Sobre Colombia, precisó que Cuba siempre ha contribuido con
discreción y modestia a la paz en ese país suramericano y dio todo
su apoyo a las conversaciones exploratorias confidenciales
realizadas a lo largo del año en La Habana.
Además, rechazó los intentos de Estados Unidos y algunos países
de Europa para derrocar el gobierno de Siria, que han armado,
financiado y entrenado a los grupos opositores, y destacó que
gracias a la firme oposición de Rusia y China no ha sido posible
manipular al Consejo de Seguridad para imponer la fórmula
intervencionista aplicada en aventuras bélicas recientes.
Igualmente, llamó al máximo órgano de la ONU a actuar
resueltamente en el reconocimiento del Estado palestino, como
miembro pleno de la organización mundial, con sus fronteras
anteriores a 1967 y su capital en Jerusalén Oriental.
Agregó que urge salvar a la ONU y al mismo tiempo someterla a una
profunda reforma para ponerla al servicio de todos los Estados
igualmente soberanos y sustraerla de las arbitrariedades y doble
rasero de unos pocos países industrializados y poderosos