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Edificios en desuso se convierten en casas
Freddy Pérez Cabrera
El esperado sueño de la familia santaclareña compuesta por Miguel
Mesa y Arelis Montero, de tener algún día una casa confortable, se
hizo realidad el pasado 24 de julio, cuando recibió las llaves de un
moderno apartamento construido en una obra abandonada por más de 20
años, convertida ahora en un edificio multifamiliar.
La
alegría de Arelis denota satisfacción por la casa recibida.
"No lo podía creer. Esa noche apenas pude conciliar el sueño,
imagínese, mi antigua vivienda estaba en muy mal estado, se mojaba
toda cuando llovía. Esto es como volver a nacer", expresa emocionada
Arelis.
Y acto seguido muestra las bondades de la nueva morada, dotada de
servicio sanitario, cocina, dos cuartos, una amplia sala comedor y
piso de losa. "Mejor no la quiero. Aquí se ha previsto hasta el
último detalle", asegura.
Otra familia beneficiada fue la de Julio Apodaca Pedraza,
residente en la calle Estrada Palma, entre Ciclón y Toscano, en un
lugar conocido como Pasaje Luyanó. Su hija Reina Luisa asegura que
aquella casa les vendría encima en cualquier momento, dado el mal
estado del techo y de la construcción en general.
"Agradezco a los constructores por la calidad de los trabajos, y
a la Revolución por concebir programas de este tipo, encaminados a
ayudar a personas como nosotros, de escasas posibilidades
económicas", expresa Reina, miembro de una de las 39 familias
villaclareñas favorecidas allí.
Y como ellas, se muestra el resto de los moradores beneficiados
por esa remodelación. Basta recorrer esos lugares y ver sus rostros
para percibir el agradecimiento y la alegría, porque, en verdad, la
vida les ha cambiado al tener ahora un lugar más cómodo para vivir.
Noble empeño
Juan Carlos Gómez Novoa, director de la Unidad Provincial
Inversionista de la Vivienda, explica que por más de una década
había permanecido paralizada la construcción de lo que sería una
escuela especial, motivado por las limitaciones que impuso el crudo
periodo especial que vivió la nación en esos años.
"Ante nosotros se impuso el reto de convertir aquel viejo
edificio en casas de familia, tarea acometida con entusiasmo por
hombres y mujeres de varias empresas constructoras de la provincia,
quienes estaban conscientes del fin tan noble que encerraba ese
empeño", asegura.
Hubo que hacer varias adaptaciones y ajustes estructurales al
proyecto, incluso a la parte urbanística; no obstante, al final
todos quedaron complacidos, los beneficiados y los constructores.
Cuenta Gómez Novoa, que el día de la inauguración resultaba
impresionante la alegría en el rostro de las personas, gente muy
humilde que se fundía con los albañiles, electricistas, carpinteros
y el resto de los constructores, para dar las gracias por la obra
realizada.
En lo adelante, la Unidad Provincial Inversionista de la Vivienda
tiene el propósito de entregar en los próximos días otras 80 casas,
remodeladas en lo que fue la ESBEC Carlos Liebtnech, aledaña a la
Empresa de Cultivos Varios Valle del Yabú. |