Tres importantes actores vinculados a la crisis en Siria
reiteraron hoy al gobierno y la oposición de ese país árabe la
necesidad de poner fin a la violencia y los abusos de los derechos
humanos.
El llamamiento fue hecho por los secretarios generales de
Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y la Liga Árabe, Nabil El Arabi, y el
representante especial de esas dos organizaciones para Siria,
Lakhdar Brahimi.
Las tres personalidades se reunieron este jueves en la sede de la
ONU en Nueva York en busca de vías para acabar con el elevado nivel
de violencia en Siria.
Los participantes en el encuentro subrayaron la necesidad vital
de que la comunidad internacional se una en torno a Brahimi en su
esfuerzo por una solución política siria incluyente que contemple
las legítimas demandas del pueblo sirio, según se informó.
También coincidieron en que ese proceso debe conducir a un cambio
real y una ruptura con el pasado, una formulación afín a los
intentos de las potencias occidentales para lograr un cambio de
régimen en Damasco, de acuerdo con círculos diplomáticos.
Un comunicado oficial precisó que Ban Ki-moon, El Arabi y Brahimi
advirtieron sobre la posibilidad de que Siria se convierta en un
campo de batalla regional a medida que aumenta la violencia.
Asimismo, expresaron su preocupación de que el país caiga presa
de actores cuya agenda nada tiene que ver con Siria si la violencia
continúa.
Los tres funcionarios alertaron sobre la grave situación en el
campo humanitario y su impacto en los países vecinos e instaron a
mayores contribuciones para asistir a los refugiados.
El llamamiento de los titulares de la ONU y la Liga Árabe y su
representante para Siria tuvo lugar un día después que el Consejo de
Seguridad volvió a evidenciar las diferencias que dividen a sus
principales miembros.
Por un lado, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña insisten en
la eliminación del gobierno del presidente Bashar Al-Assad, y por el
otro, Rusia y China abogan por un diálogo entre las autoridades y
los grupos de oposición para un arreglo político.