En lo que ha sido calificado por el Ministerio de Defensa
británico como una operación de rutina, el navío reemplazará al
destructor de la Royal Navy HMS Dauntless, que patrulló las aguas de
las Malvinas y de otras islas de la región en la primera mitad del
2012.
El nuevo buque, que partió el lunes del puerto de Portsmouth, en
el suroeste de Inglaterra, "llevará a cabo una serie de tareas en el
Atlántico en apoyo a los intereses británicos en el mundo", informó
la cartera castrense.
La presencia militar británica en el Atlántico Sur fue denunciada
la víspera ante la ONU por la presidenta argentina, Cristina
Fernández, quien llamó a dialogar sobre la soberanía del
archipiélago y desmilitarizar el Atlántico Sur, porque resulta clave
para una región "que es una zona de paz".
Esta será la última vez que la Royal Navy envíe un destructor
Tipo 42 —el cual estará acompañado por el buque tanque de la Royal
Fleet Auxiliary, el Black Rover—, pues en el futuro serán
desplegados buques de mayor poderío y fuerza bélica, los
destructores Tipo 45.
En abril pasado, cuando se cumplió el aniversario 30 de la guerra
que enfrentó a los dos países, el Gobierno de Argentina denunció el
envío del destructor Dauntless, de un submarino nuclear y la llegada
del príncipe Guillermo para desarrollar ejercicios militares en el
archipiélago.