Con
naturalidad platicamos sobre su posición cimera en el ranking
mundial, condición que ostenta por primera vez en poco más de 15
años en el equipo nacional. Eso sí, no deja de pensar en dianas y
disparos certeros, "ahora más que sobre mí pesa la condición de
campeón olímpico", sentenció el pistolero rápido Leuris Pupo, con
quien tuve el placer de hablar. Y confieso, en su plática siempre
aporta cuestiones novedosas y de interés.
Su corona en Londres, gracias a puntería milimétrica que le
permitió igualar el récord del orbe para finales con 34 puntos, le
posibilitó dar un salto de 18 posiciones hasta la cima del escalafón
apoyado en 3 690 unidades. A sus espaldas en el top, el indio Vijay
Kumar (2 871), el ruso Alexei Klimov (2 856) y el chino Feng Ding (2
699), plata, cuarto y bronce por ese orden en la capital británica.
El holguinero de 35 años encara cada sesión de entrenamiento en
el polígono Enrique Borbonet, como aquel septiembre de 1994, cuando
por primera vez llegó a La Habana para integrar la preselección
tricolor, con apenas 15 abriles. ¿La causa?
Entre el 7 y el 15 de octubre desenfundará su pistola Pardini en
Granada, España, sede del III Campeonato Iberoamericano, y
posteriormente, del 22 al 28 intentará refrendar su condición actual
en la fase final de las Copas del Mundo de pistola y rifle, en
Bangkok, Tailandia, donde competirá el viernes 26. Este último
certamen de seguro le deparará otro mano a mano con Kumar, Ding,
Klimov, Jian Zhang (1 985) y Christian Reitz (2 475), finalistas
bajo los cinco aros. Por cierto, Klimov, con 37 años, es el más
experimentado del top five.
"Son tres horas diarias, entre series de ocho, seis y cuatro
segundos, en las que tiro entre 200-250 proyectiles. Luego le dedico
casi una hora al aspecto físico, media de trote, después camino para
disminuir la intensidad y cierro con planchas y abdominales. Un
complemento físico adecuado contribuye a elevar la concentración",
ahondó.
¿Concentración, fue esa tu arma fundamental en Londres?
Digamos que eso y la espina pendiente que tenía clavada desde los
Panamericanos de Guadalajara. En la Copa del Mundo de Milán no
estuve bien, pero en Munich quedé octavo. Tenía confianza en poder
acceder a la final olímpica y luchar por una medalla. Incluso, desde
que llegué a la sede todo se comportó bien. En los entrenamientos
tiré sobre 590, te confieso que eso me preocupó porque pensé que a
la hora cero algo podía fallar, pero no, todo fluyó, estaba muy
enfocado, fue mi día.
¿Tu historia con las armas?
Desde mis inicios ha sido como una especie de acompañante
negativo, especialmente en Juegos Panamericanos. Recuerdo que en mi
estreno en las copas del mundo de 1999 (Munich y Milán) se me trabó
la Walter —la marca de fabricantes con la que disparó hasta el 2008—
y solo hice 140 puntos de 600 posibles, por lo que me
descalificaron. Algo similar sucedió en Winnipeg, donde finalmente
terminé quinto y de Guadalajara... todos conocen la historia.
Después de Tailandia comenzaré a entrenar con una Pardini
mecánica nueva, reduce el margen de fallos en relación con la
electrónica que adquirí tras Beijing 2008. Veremos si con ella
también puedo alcanzar esos resultados.
Confiemos en que Pupo cierre el 2012 con más premios. Siempre
recordará ese año como el que le dio la gloria olímpica y quizás
también como el que lo vio ser padre por primera vez, pues su esposa
espera una niña y tentativamente en los primeros días de enero dará
a luz. Si se adelanta un poquito...