Funcionan en el país 22 salas de ictus

José A. de la Osa

La Medicina relacionada con los accidentes cerebrovasculares, que representan la tercera causa de muerte en nuestro país, desarrolla cada día nuevas y mejores terapias que evitan no pocas muertes y severas incapacidades en estos pacientes.

En consonancia con los más recientes avances científicos el Ministerio de Salud Pública (MINSAP), en las transformaciones necesarias que viene realizando, ha creado hasta el presente 22 salas de ictus en todas las provincias del país, excepto Artemisa, Mayabeque y el municipio especial Isla de la Juventud, que permiten un tratamiento altamente especializado.

Las salas están ubicadas fundamentalmente en los municipios cabeceras de provincia. En La Habana se sitúan en el Instituto de Neurología, y los hospitales Clínico-Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, Enrique Cabrera, Miguel Enríquez y Salvador Allende.

El concepto de ictus, o su sinónimo apoplejía, se refiere a enfermedades que afectan al sistema nervioso de forma súbita y violenta, pero en la práctica su uso se ha limitado a las enfermedades cerebrovasculares, tanto en su forma isquémica (disminución transitoria o permanente del riego sanguíneo) como hemorrágica.

Resumidamente, el término ictus abarca los procesos agudos, isquémicos o hemorrágicos, que se originan en el cerebro.

En Cuba se reportan cada año alrededor de 22 mil ictus, como resultado de los cuales fallecen más de 8 mil 600 personas.

La coordinadora nacional del Programa de Enfermedades Cerebrovasculares del MINSAP, doctora Esther Pallarols Mariño, puso de relieve la importancia de que la población conozca las "señales de alarma" del ictus y pueda solicitar con prontitud la valoración médica, y también los factores de riesgo que conducen al desencadenamiento de esta enfermedad.

En cuanto a los síntomas de alarma refirió que "debe pensarse en un ictus" cuando aparecen de forma súbita alguna de las siguientes manifestaciones: pérdida de fuerza o entumecimiento de las extremidades (sobre todo si son las dos del mismo lado); dificultad para hablar o entender; pérdida de la visión de uno o ambos ojos y del equilibrio o dificultad para la marcha; y dolor de cabeza no habitual y de gran intensidad.

Los riesgos de padecer un ictus se relacionan con las personas mayores de 65 años, colesterol elevado, hipertensión arterial, diabetes mellitus, arritmias cardíacas, fumadores, personas que abusan del alcohol o tuvieron un ictus previamente. También son perjudiciales una dieta con exceso de sal o grasa animal, el estrés sostenido y la falta de ejercicios físicos.

La doctora Pallarols Mariño indica que prevenir el ictus será siempre mucho mejor que aplicar terapéuticas cuando la enfermedad se ha desencadenado. Y existen medidas eficaces de prevención, dice, y refiere que la modificación de los estilos de vida incluye el abandono del tabaquismo, la reducción del peso en pacientes con sobrepeso y obesidad, la moderación del consumo de alcohol, la actividad física y el incremento de la ingestión de frutas y vegetales.

Estas simples medidas son útiles también para controlar varios factores de riesgo de muchas de las enfermedades no trasmisibles, que son responsables del 70,7 % del total de los fallecidos anualmente en Cuba.

 

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