MANAGUA.—
Evaluaciones institucionales revelan que Nicaragua redujo la pobreza
extrema de 11,2 a 5,5 por ciento durante el último lustro, al mismo
tiempo que disminuyó la desigualdad para ubicarse como el segundo
país con mejor desempeño en América Latina y el Caribe.
De acuerdo con el doctor Paul Oquist, secretario privado de la
Presidencia para Políticas Públicas, indica que la desigualdad,
calculada mediante el coeficiente Gini, bajó de 0,41 puntos
porcentuales en 2005, a 0,34 en 2011, lo cual constituye la segunda
reducción más notable en la región, luego de la República
Bolivariana de Venezuela.
Pese a la crisis económica internacional, Nicaragua cerró el año
anterior con alza del 5,1 por ciento del Producto Interno Bruto; no
obstante, la nación necesita crecer a un ritmo superior al ocho por
ciento anual a fin de contrarrestar el empobrecimiento acumulado y
lograr las metas de desarrollo suscritas por el gobierno que
encabeza el presidente Daniel Ortega.
Oquist opina que un rasgo distinto de la dinámica económica
interna es la mejor redistribución de la riqueza mediante programas
sociales y socio-productivos: junto a los grandes proyectos
inversionistas.
Entre las iniciativas del gobierno figura la reciente creación
del Ministerio de Economía Familiar, Comunitaria, Cooperativa y
Asociativa; encargado de atender al 70 por ciento de la población
que trabaja en esas modalidades productivas, generadoras de idéntico
porcentaje del empleo y el 40 por ciento del PIB.
A esto se suma el auge de las inversiones extranjeras directas
(IED), con una cartera de proyectos en ejecución por encima de los
11 mil millones de dólares, monto que en 2007 alcanzaba solo los 300
millones.
Asimismo, se pronostican para los próximos cinco años inversiones
en refinería, petroquímica, electrónica, manufacturas, turismo,
minería, agricultura, cambio de matriz energética, agricultura,
zonas francas y otros sectores.