BRASILIA, 25 septiembre.— Un grupo de trabajo creado hoy por la
Comisión Nacional de la Verdad investigará las actividades de la
Operación Cóndor, una alianza político-militar de las dictaduras
latinoamericanas en la década de 1970, organizada y dirigida por
Estados Unidos.
"Esclarecer los hechos, las circunstancia y los autores de los
casos graves de violaciones, torturas, desaparecimientos forzados y
ocultación de cadáveres", aparecen entre los objetivos de ese grupo,
de acuerdo con la resolución sobre su instalación, publicada en el
Diario Oficial de la Unión.
La Operación Cóndor es el nombre con el que es conocido el plan
de coordinación de operaciones entre las cúpulas de los regímenes
dictatoriales suramericanos de Chile, Argentina, Brasil, Paraguay,
Uruguay, Bolivia y esporádicamente, Perú, Colombia, Venezuela, y
Ecuador con la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos,
ejecutada en las décadas de 1970 y 1980 del siglo pasado.
Según los archivos desclasificados de la CIA, el jefe de la
policía secreta chilena, Manuel Contreras, fue invitado en 1975 al
cuartel General de la compañía en Langley, Virginia, y después de
esa visita, Contreras figura como "creador" de la Operación Cóndor.
Sin embargo el periodista e investigador estadounidense
Cristopher Hitchens considera al entonces secretario de Estado,
Henry Kissinger, el ideólogo de dicha acción represiva.
En realidad, la Operación Cóndor se constituyó en una
organización clandestina internacional para la práctica del
terrorismo de Estado que instrumentó el asesinato y desaparición de
decenas de miles de opositores a las mencionadas dictaduras, la
mayoría de ellos pertenecientes a movimientos políticos de
izquierda.
Estimados extraoficiales refieren que más de 100 mil personas
fueron asesinadas y otras 400 mil torturadas en acciones de la
Operación Cóndor en esos países durante su vigencia.
La resolución de creación establece que el grupo será presidido
por la abogada Rosa María Cardoso de Cunha, miembro de la Comisión
de la Verdad, instalada por la presidenta Dilma Rousseff en mayo
pasado para investigar las violaciones de los derechos humanos en
Brasil entre 1946 y 1988, con énfasis en la época de la dictadura
militar (1964-1985).
Integran el grupo la académica Heloisa Maria Murgel Starling, el
periodista Luiz Claudio Cunha y la asesora de la Comisión Nacional
de la Verdad Paula Rodrigues Ballesteros. La presidenta y sus
miembros ejercerán sus actividades sin remuneración alguna y no
tienen plazo para concluir su labor.
En declaraciones a la Agencia Brasil el pasado día 17, Claudio
Cunha señaló que el origen de esa estrategia político-militar de las
dictaduras latinoamericanas estaría en una reunión, entonces
secreta, efectuada en Buenos Aires, en 1974.
De acuerdo con sus miembros, el grupo podrá investigar episodios
aún polémicos de la historia brasileña como las muertes de los
expresidentes Joao Goulart y Juscelino Kubitschek, en 1976, en
circunstancia no esclarecidas del todo.
La Agencia Brasil precisa, que Goulart fue depuesto por el golpe
militar de 1964 y habría muerto en Argentina en diciembre 1976,
oficialmente de un ataque cardíaco, pero familiares sospechan de que
fue envenenado por agentes de la Operación Cóndor.
En cuanto a Kubitschek, creador de Brasilia, la Comisión Nacional
de la Verdad recibió un informe de la Orden de los Abogados de
Brasil, Sección Minas Gerais, en la cual refutan la versión oficial
de la muerte del expresidente en un accidente de tránsito.