Un
"concierto literario" fue el modo más preciso que halló Polito
Ibáñez para definir el suceso que tuvo lugar la pasada semana en el
Edificio Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes, hasta donde
llegaron, convocados por el cantautor y junto al pianista Harold
López-Nussa y músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), los
poetas Marilyn Bobes y Roberto Fernández Retamar, para realizar una
lectura de poemas que, precediendo la música que vendría después,
fue apenas la primera sorpresa de la noche.
Invitados de honor, esos bardos forman parte de un grupo de
poetas contemporáneos integrado, además, por Nancy Morejón, Miguel
Barnet, Carilda Oliver, Reina María Rodríguez, Reynaldo González,
Bladimir Zamora, Alex Pausides y Eliseo Diego (fallecido en 1994) y
por Lisa Soto (vocalista) y el propio Polito, autores de los textos
líricos que dan cuerpo al fonograma sinfónico Ante tus ojos,
cuya ejecución musical estará a cargo del maestro Enrique Pérez
Mesa, en la dirección de la OSN, y que con el sello Colibrí, verá la
luz el próximo febrero en el contexto de la Feria Internacional del
Libro.
Los poemas musicalizados por el autor de Números, quien
también es responsable del arreglo y la orquestación sinfónica, se
irán dando a conocer en una serie de conciertos que una vez al mes
acogerá la institución anfitriona, y con los que también celebrará
el Museo su ya cercano centenario. Convertir estos versos en notas
musicales constituye un sueño de más de 20 años.
"Realmente esta idea jamás ha salido de mi cabeza, y está conmigo
desde que yo estudiaba en el Instituto Superior de Arte (ISA),
cuando quise musicalizar un poema de uno de mis poetas preferidos,
Eliseo Diego. En ese momento le puse música con mi guitarra a En
la calzada de Jesús del Monte. Pero escuchaba a la orquesta de
cámara de la escuela montar a los grandes clásicos de la música
universal y soñaba con convertir algún día poemas en canciones con
esa música".
El momento llegó y Polito degusta ya el aroma de la obra
concluida. "Me ha gustado tanto hacer este trabajo que si me lo
permiten haría un tríptico, pues poesía cubana de la buena hay
bastante. Estos primeros poetas seleccionados para el disco le han
legado un valor inestimable a la cultura cubana y son parte del
pensamiento inteligente de la nación, y creo que merecen ver su
creación desde otras aristas".
¿Cuándo descubriste tu gusto por la poesía?
"Siempre me gustó la poesía, siempre la quise cerca de mí. Vine
con muy pocas herramientas intelectuales a estudiar al ISA, pues
vengo de una familia muy humilde que no se dedicaba al mundo del
arte, ni a la literatura, y tuve que esforzarme mucho y estudiar
duro allí, y para pulirme leí mucha poesía".
Un profundo compromiso con este reciente trabajo, con la lengua
materna y con sus canciones, "que no pienso abandonar", embarga al
autor de Sombras amarillas. "Quiero entregarme a las cosas
que hago con toda la pasión del mundo".
¿Cuál es la diferencia que experimentas al cantar tus canciones y
al expresarte desde la voz del poeta?
"La diferencia es muy notoria y simple a la vez. Las personas que
hacemos canciones a veces caemos en esquemas y nos vamos repitiendo
en una especie de esqueleto que nos va arropando y nos hace recurrir
en un mismo recurso literario y armónico. Con esta experiencia te
ves abocado en una situación tremendamente compleja cuando tienes
que enfrentarte al fenómeno de hacerle la melodía al poema sin
violar su estructura y sin violar su texto. Pero cantar el verso te
propicia un exquisito placer. Más que un hallazgo y una enseñanza,
fue un deleite para mí".