Luis Vilaú, director del equipo de laboratorio de INVESCONS en
Vueltabajo, explica que anteriormente no existía este control, pues
en el centro solo se analizaban las producciones salidas de la
industria, perteneciente al Ministerio de la Construcción.
De modo que los materiales elaborados por otras entidades, como
la Empresa de Microbrigadas Sociales y Servicios a la Vivienda, con
instalaciones en los 11 municipios pinareños, o las minindustrias
locales, no se llevaban al laboratorio.
Según Vilaú, la decisión de extender la supervisión a todas las
estructuras productoras, incluyendo a particulares, ayudará a elevar
la calidad de los recursos empleados en las construcciones del
territorio y evitará la comercialización de aquellos que no reúnan
los parámetros establecidos.
"Entre los materiales que se evalúan figuran los bloques de
hormigón, ladrillos, baldosas, mosaicos, áridos gruesos y finos,
celosías de mortero (arena y cemento) y de arcilla, a los cuales se
les realizan mediciones de los distintos aspectos que definen su
calidad, de acuerdo con las normas cubanas", detalla el
especialista.
"En el caso de los bloques, por ejemplo, se efectúa un muestreo
por cada 5 000 unidades obtenidas, en el que se analizan la
resistencia a compresión y el grado de absorción de agua, dos
aspectos fundamentales que de no alcanzar los niveles adecuados,
pueden llevar a que se caiga una pared", añade Vilaú.
Con esta medida, agregó el funcionario, en lo que va del 2012 se
ha duplicado el nivel de actividad que registraba tradicionalmente
el laboratorio de INVESCONS, ascendente en la actualidad a unos 100
ensayos mensuales. Una cifra que debe seguir creciendo, cuando se
incorporen alrededor de 60 bloqueras particulares que han sido
contabilizadas en la provincia, cuyas producciones también serán
sometidas a estudio.