El descubrimiento fue realizado en un espacio superficial
despejado del Área Protegida Yara-Majayara, por un grupo de
arqueólogos baracoenses, encabezado por Roberto Ordúñez Fernández,
presidente de la Sociedad Arqueológica de Baracoa y especialista del
Grupo Nacional de Investigación de Arte Rupestre del Instituto
Cubano de Antropología.
Ordúñez Fernández, junto a su hija Yurisbel, Yosmani Correa
Suárez y Andrés Guilarte Romero, también arqueólogos, realizaban
labor de campo, como parte de sus tareas para la confección del
Catastro Arqueológico de Baracoa, cuando fortuitamente encontraron
la primera piedra grabada, hecho que los motivó a seguir
investigando el área hasta localizar alrededor de un centenar de
piezas.
"Los grabados representan las cuatro fases lunares (de ahí su
forma de calendario y de que hayamos identificado al sitio como
Cuatro Lunas), y figuras de animales: cangrejos, saltamontes,
abejas, iguanas, ranas, entre otros como la jicotea, la cual
constituía un animal sagrado para los taínos, estrechamente
vinculado a sus deidades y creencias mitológicas", explica Ordúñez.
Las tallas también personifican figuras sacerdotales o simbolizan
siembras, constelaciones, amplía el estudioso baracoense.
"Para mí, esos grabados expresan un lenguaje, una escritura a
manera de calendario, con la cual los taínos pretendieron legar su
cultura al futuro", argumenta el también director del Museo
Arqueológico Cueva del Paraíso, institución cultural ingeniosamente
enclavada en una espelunca en la Ciudad Primada de Cuba.
"Este hallazgo —considera el investigador— deberá aportar
novedosas ideas a lo conocido sobre los grabados en piedras en la
cultura precolombina, porque esa práctica en forma de calendario
solo se conocía entre los incas y los mayas.
"En mi opinión, el sitio revela una inteligencia de los taínos
superior a la que muchos pensábamos; nos sugiere que estaban más
adelantados de lo que creíamos y que se trataba de una cultura en
pleno esplendor, cuyo desarrollo fue interrumpido por la conquista
de América".
Según el arqueólogo, no hace mucho tiempo en un sitio de la
provincia de Holguín se encontró una piedra con un círculo
concéntrico grabado por los taínos, pero ahora se trata de un
reporte inédito en Cuba, de un centenar de piezas con sus diferentes
mensajes.
Interrogado sobre el tipo de instrumentos con que los aborígenes
pudieron haber realizado esos grabados, expresó: "Si partimos del
hecho de que las tallas fueron plasmadas en rocas metamórficas,
sumamente duras, entonces inferimos que para ello emplearon
instrumentos resistentes, probablemente de cuarzo. De acuerdo con
mis observaciones en el microscopio, primero debieron dibujar las
piezas en las piedras y después con puntas afiladas de cuarzo les
hicieron pequeños puntos, hasta lograr la incisión que
posteriormente alisaron".
Integrante de la Unidad Presupuestada de Servicios Ambientales
Alejandro de Humboldt, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio
Ambiente (CITMA) en Guantánamo, Roberto Ordúñez Fernández opina que
este oriental municipio constituye la capital de la arqueología
cubana.
En Baracoa, hasta el presente, se reportan más de 200 sitios
arqueológicos, la mayoría de ellos ricos en vestigios de la
antigüedad.