Arturo Morejón Fernández, director de la Empresa Azucarera de la
provincia, asegura que desde hace algunos meses el central se
prepara para su próxima reincorporación a la molienda, esta vez con
un modesto plan de 12 500 toneladas de crudo. Adelantó que su
arrancada se prevé para el 13 de febrero del 2013.
La provincia puntea el rendimiento cañero (con algo más de 50
toneladas por hectárea) y la disponibilidad de caña en el país,
hasta el punto de que será preciso entregar unas 90 mil toneladas de
caña a las provincias de Cienfuegos y Mayabeque.
Quienes visitan el ingenio por estos días admiran la laboriosidad
de las brigadas a cargo de las más complejas tareas. Es notable el
ajetreo constructivo en todas las áreas de la industria. Según Luis
Carlos Noceda, jefe de producción, se ejecutan inversiones por más
de once millones de pesos.
Precisa que la mayor de las transformaciones se lleva a cabo en
el área de la caldera, donde se montan seis tachos de grandes
dimensiones. A ello se suma el acoplamiento de un tanque de agua, la
modernización de la centrífuga y la reconstrucción del sistema de
residuales.
Pese al agotador esfuerzo que supone poner en orden las máquinas
de un central, los directivos del ingenio no ponen en duda que
estará listo para la fecha prevista. Los alienta saber que cuentan
con los especialistas en los puestos claves, la contribución de los
jubilados y el aporte de jóvenes estudiantes del Instituto
Politécnico Agropecuario (IPA) Julio Padrón Armenteros.
La demora o irregularidad en la entrada de los recursos sí
pudiera ser un obstáculo definitivo, observó Gonzalo San Martín
Rojas, uno de los ocho integrantes de la brigada que ha llevado el
mayor cúmulo de las labores de rehabilitación. "Si los materiales
previstos no fallan y llegan en tiempo, el Méjico empieza a moler en
febrero", subrayó.
Pedro Díaz del Castillo, jefe de mantenimiento de caldera, está
convencido de que, independiente de cualquier inconveniente, si se
trabaja fuerte como hasta ahora, el ingenio estará preparado para
hacer azúcar en el tiempo previsto.
Para Eneida Villegas Zulueta, al frente del grupo de jubilados,
el hecho de que el Méjico vuelva a pitar traerá, adicionalmente a
los beneficios económicos, dicha para los bateyes del central y del
cercano Banagüises. Además de Eneida, muchos moradores del lugar
conservaron la esperanza de que algún día el ingenio volviera a
moler. Seis años después, ese momento, gracias al concurso de muchas
personas, está por hacerse realidad.